LA PUERTA ENTREABIERTA


PUERTA

 Se habían mudado recién al edificio y le dijeron que tuviera cuidado, pero a los cinco años los consejos se escuchan como quien oye llover.  Pasaron unos días y cierta tarde-noche se puso a jugar con su pelota en el pasillo; pateó y el juguete rodó hasta el fondo, golpeando una puerta que estaba entreabierta. La necesidad de recoger su pelota y la curiosidad hicieron que se acercara y empujara la puerta. Esta se abrió rápidamente y luego se cerró. En el pasillo quedó la pelota solitaria.