LA RISA DE MI PADRE


 

PAPY RIENDO.

Mi padre, cuando era soltero

(me contaba mi madre)

usaba en la solapa un pequeño esqueleto

que después nunca vi.

 

Lo usaba, siempre según mi madre,

porque de chico un médico

le dijo que tenía

el corazón muy grande;

que eso era malo y

podía morirse.

 

Entonces, como recordatorio,

se prendió en la solapa

la imagen de la muerte.

Vuelvo y repito

que yo no vi tal cosa;

al contrario: la risa

de mi padre era lo más lejano

a morirse que jamás existió .

 

Yo creo –ahora estoy seguro-

que al buen Manuel Enrique

le enseñó su Tony

a reír de la muerte,

Sonriendo se fue

hace muchas mañanas

a esperar que ella, mi madre,

lo acompañe

para seguir riendo

de la muerte,

porque estaban juntos

al final,

en la Vida por siempre.

 

 

2.5.2016.