MANOS


 

MANOS.

Tal vez la poesía

se me escapa de las manos

ahora que han pasado los años

y el camino se demostró difícil.

Caminé, subí cuestas y contemplé

los valles prometidos;

bebí del agua de sus ríos

que después vadeé

para seguir andando.

Fue al mirar el cielo

que se iba cubriendo

de negruras

cuando supe que vendría la lluvia

y mojaría

todos los mañanas.

Mucho tiempo después

volvió a brillar el sol

sobre un paisaje extraño

y seguí caminando

sin fijarme que todo

había cambiado.

Quizá la poesía

se me escapó entonces

y es desde ese momento

que la ando buscando.

28.4.2016.