CANOA


 

Amazonas-canoa-vertical

La canoa se deslizaba río abajo, sobre las aguas que, obedientes, la llevaban siempre un poco más allá.

Los árboles de las orillas lejanas parecían saludar a su paso y por el cielo azul, sin una nube, volaban de vez en cuando guacamayos que parloteaban al pasar.

La canoa parecía vacía, salvo por el bulto que envuelto en telas pintadas con dibujos geométricos, yacía acomodado en el fondo. El calor arreciaba y mucho más arriba, los hombres volvían a la pequeña aldea, levantada en un claro de la vegetación que forma insistente invadía pronto los espacios, obligando a un desbroce permanente.

Habían puesto en el río la canoa que llevaría al viejo hasta las nubes que hacía el agua que caía, para el último viaje y su entrada a las conversaciones en voz baja.