EL HUECO


HUECO

 En la pista el hueco fue creciendo y los vehículos lo esquivaban o pasaban por encima, golpeando; algunos irremediablemente inutilizaban sus amortiguadores o caían en él doblando aros y destrozando llantas. Se había iniciado como una fisura; luego fue una rajadura grande para volverse ese hueco maldito que estorbaba al tránsito, provocaba accidentes y era indiferente para los que se suponía debían arreglarlo.

Lo que nadie sabía es que era la ventana por donde observaban unos ojos curiosos desde abajo. Cuando por fin se decidieron a reparar la pista, rompieron y encontraron que el hueco era profundo. Rellenaron con piedras, taparon con cemento y pusieron un parche a la carpeta asfáltica.

Abajo se hizo noche y los ojos curiosos perdieron su ventana.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

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