¿UNA RATA EN PALACIO?


RATA DIBUJO

El presidente, frente a sus correligionarios en un mitin celebrando el “Locumbazo”, preguntó que como se llamaban los que abandonaban el barco. La respuesta empezó siendo “tránsfugas” y fue rápidamente corregida y corearon “¡Ratas!”. Volvió a hacer la misma pregunta y la respuesta fue gritada aún más fuerte: “¡Ratas!”. Y dijo que sí, de esas habían tenido en el partido.
La vicepresidenta Espinoza había renunciado al partido del presidente Humala. Ergo, es una rata según lo afirmaron los nacionalistas en el mitin y lo confirmó el señor presidente.
Pero como no ha renunciado a la vicepresidencia de la República, reemplazó en el cargo al presidente Ollanta por el viaje de este a Colombia. Fue a Palacio de Gobierno, estuvo unos 20 minutos y de allí se trasladó a su despacho en el congreso para recibir una visita protocolar.
La “rata” (OHT dixit) estuvo en palacio y reemplazó, según manda la Ley, al inquilino, digamos que protocolarmente.
A él no debe haberle hecho mucha gracia y supongo que a ella, que fue primero ninguneada y luego insultada en público, tampoco. Pero ella cumplió la Ley y a él no lo quedó más alternativa que cumplirla.
Es la primera vez que veo que una “rata” hace que alguien se trague un sapo.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

4 comentarios sobre “¿UNA RATA EN PALACIO?”

  1. Creo que las ratas tienen motivos importantes para abandonar un barco y que, además, cumplen una función de alerta necesaria. Igual, no considero que como se valora hoy en día a una rata, su “abandono” resuene demasiado en el destino de la nave o su tripulación. Me parece más importante enfocarse en el capitán, eso de ser el último en salir del barco (si no es para hacerse del botín antes de que éste se empape), está bien como moraleja de novela juvenil o metáfora de liderazgo pero en lo personal, creo que si el barco hace aguas, lo que debe hacer el capitán es hundirlo de una vez y enseñar a nadar a todos los que van dentro. Que ya se mojen!

    Tu ilustración de la rata, la asocio más con “la ratita presumida”, ¿recuerdas, Manolo, a la del cuento? la que se encontró aquella moneda con la que quiso viajar, comprar vestidos y cintas, hacerse famosa y tener poder, etc. , si creo, como bien dices, que la etiqueta de rata muchas veces disfraza sapos, que deberían recordar que para lucir corona hay que prepararse con cordura, conciencia y consistencia y no besando… ratas. En todo caso, hay ratas legítimas y ratas bamba, verdad? Nos gusta el ratatouille y después de todo, como nos recuerdan la broma infantil y la magia de Disney que todo lo maquilla, también la mamá de Mickey es una rata 😉

    1. Como dirían en inglés: “rats!” (expresión que significa “¡Miércoles!” o ¡Caramba!” u otra cosa impublicable…).
      La “ratita presumida” es la única que encontré. Es decir, rata hembra y vestida. Curiosamente, la asociaron a la señora Heredia (¿será una “rata?”), aunque no me parece que su esposo se refiriera a ella al usar el epíteto. Bueno, tienes razón, las ratas son animalitos que se van cuando el barco está en peligro (la tradición dixit) y esto resulta un aviso. Lo que pasa es que parece que los avisos no se ven. Bueno, el capitán, según la tradición otra vez, se hunde con su barco si no hay remedio. El problema es que este no es un barco, sino al parecer una combi. En vez de naufragar, las combis se estrellan. 😀

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