¿NADIE SABE PARA QUIÉN TRABAJA?


nadie
Jaime Chincha Ravines, en un artículo escrito en “El Montonero” dice algo que a mí me suena terrible: “el gobierno logró en cuestión de horas lo que la mafia de Rodolfo Orellana había estado buscando durante años”, al referirse a la defenestración de Julia Príncipe.
De acuerdo con que hay que respetar la legalidad y cumplir las normas, pero me parece sumamente peligroso algo que puede pasar inadvertido, pero beneficia al crimen y alienta a la impunidad.
Mucho se ha hablado sobre el caso, pero esta consecuencia sola, precisamente, resulta funesta.
La Ley puede servir de escondite a quienes saben mal-usarla y creo que somos testigos de casos en los que al amparo de esta, se delinque y no hay forma “legal” de probarlo, aunque sea público y notorio.
Me parece que hay que pensar un poco sobre el tema, porque de otro modo podemos estar poniendo a los ratones a cuidar el queso.
Aunque suene a refrito hoy, lo de la ex procuradora Julia Príncipe, me sigue pareciendo un maltrato y, sin pensar mal, una metedura de pata gubernativa.