CONFUSIÓN


CAOS

Tal vez lo que pasa es que estoy confundido.
O que tratan de confundirme como a cientos de miles de peruanos. Pero sucede que cada vez están más cerca las elecciones nacionales, las campañas presidenciales ya calientan motores y aparecen declaraciones que cruzan el espacio como ruidosos bólidos luminosos, creando una especie de resplandor que enceguece.
Cada candidato o proto candidato se esfuerza por decirlo todo y denostar al contrario, pero sucede que hay tantos que el ruido se torna insoportable e ininteligible y eso que las campañas no arrancan aun verdaderamente.
No entiendo qué podría esperar de quien el peruano si lo que logra escuchar ese ese mazacote de “información” que en realidad necesita ser descifrado como si de jeroglíficos se tratara y estoy convencido que si se lograra, en realidad nos encontraríamos con el silencio absoluto o con un “ruido blanco”.
Es variopinta la oferta de candidatos, como variopinto es un mercado de frutas; sin embargo me temo mucho que sean solamente colores sin ningún sabor ni cualidad. Hoy tenemos lo que tenemos en el gobierno, porque así se quiso y de pronto lo ofrecido empezó a variar y florecieron extraños especímenes. Hay un cargamontón que opaca totalmente el horizonte y no deja ver lo que sí está funcionando y es positivo. Y en medio de este terral que dificulta la vista y ciega, hay que votar “conscientemente” por unos próximos largos cinco años.
Hay los que quieren repetir el plato relamiéndose y los que siendo herederos aseguran lo que seguramente creen que se quiere escuchar. En general, cuentan con que el país no tiene memoria o que está dispuesto a probar cualquier cosa. Ellos saben que, como decía Piérola, este es un país de desconcertadas gentes y hacen lo posible por aumentar el desconcierto, que es producto de la confusión que crean. Y así hay que votar por alguien y poner el futuro en sus manos. ¡Somos los campeones del riesgo!