MALTRATO


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Lo de la ex procuradora Julia Príncipe me parece un maltrato.
No creo que ella se atreviera a desmentir a quien fuera ministro de su área, si no tuviera la razón. Por lo menos eso es lo que se desprende de las noticias y sus declaraciones. Fue cesada en su cargo por algo que se aduce como “inconducta” luego de haber mellado su imagen, que era la de la Defensora del Estado.
Impericia política es lo menos que se podría afirmar que es lo que está detrás de esto, porque no quisiera pensar que hay nada más. A la persona que fue amenazada innumerables veces por mafias, parte de cuyos integrantes hoy están en la cárcel; que fue amenazada y que debió contar con resguardo policial ella y sus familiares y que llegó al extremo de tener que solicitarlo, a esa persona que se jugó la vida, se la separó del cargo que desempeñaba por “inconducta”.
Se dice que ella desobedeció órdenes que están en las leyes al no solicitar permiso para declarar a los medios y se mostró como prueba solicitudes anteriores. Me pregunto: ¿para qué nombra el Estado (no el gobierno) a un funcionario en el que confía tan poco que necesita pedir permiso para declarar? Seguramente la ley lo dice así; necesita un permiso. ¿Por qué confiar entonces en una persona que tiene que solicitar autorizaciones, lo que evidencia que no tiene ni siquiera buen juicio? Me huele a leguleyada, a maniobra.
Bueno, ya no es Procuradora y el ministro de justicia (con minúsculas) renunció para evitar que lo censuraran (y tuviera que renunciar luego o lo renunciaran).
Me imagino que hay mucho mar de fondo oculto debajo; tierra bajo la alfombra, telarañas que se quieren hacer pasar por colgaduras. No sé si al final se sabrá la Verdad u otras noticias lo cubrirán todo con un manto de novedades opacas y estridentes. No sé si les importe, porque parece que andan ocupados en otras cosas, como reunir apresuradamente las piezas que formarán el manto.
Ahora todo el mundo da conferencias de prensa y hace declaraciones. Las cosas se aceleran.