CAMBIO DE LOOK


Aunque los cambios de apariencia son bastante frecuentes y el maquillaje, las pestañas postizas, el peinado y el color de cabello entre otras cosas suelen cambiar, la esencia es difícil que cambie. Las intenciones tampoco son fáciles de cambiar.
Recuerdo el cuento del escorpión que llega a convencer a la rana para que lo cargue en su lomo y puedan cruzar un río. La rana se niega, conociendo los antecedentes del bicho, pero tanto suplica y argumenta este a su favor, diciendo que en caso de picarla se ahogarían los dos, que el batracio cede. Sube el escorpión y cuando están en el medio del río, le dice: “Lo siento, está en mi naturaleza” y le da un aguijonazo mortal.
En Harvard, Keiko Fujimori ha elogiado el trabajo de la Comisión de la Verdad, reconoció “errores” en el régimen de su padre, dio su visto bueno a la Unión Civil y según otras declaraciones, se mostró a favor de una estatización que Alberto desbarató. El tema es si se le puede creer.
Su cambio de look está destinado, qué duda cabe, a convencer a indecisos y conseguir más votantes para llegar con holgura a la presidencia de la República. Pero el cambio de aspecto es superficial. Estratégico, que dicen; es una maniobra distractora.
Creo que vamos a ver más de un cambio de look para estos comicios, pero “la mona, aunque se vista de seda, mona se queda”, dice el refrán. Y eso es sabiduría popular.
MAQUILLAJE