DONDE DESPEGAN LOS SUEÑOS


Vivo cerca de donde despegan sueños y esperanzas.
Desde donde salen en busca de futuros y al encuentro de pasados, miles de instantes que saben que el hoy será breve y prefieren mirar hacia adelante o atisbar por el espejo retrovisor.
Por sobre mi cabeza pasan ingrávidos pensamientos que pronto se pierden en el colchón de nubes grises que es el cielo limeño, dejando solo un eco que se apaga, porque baten sus alas cada vez más lejos.
También es el lugar donde toman tierra y regresan a la realidad cotidiana las ilusiones viajeras y los buscadores de mañanas mejores; llegan aquí los que traen en sus maletas calendarios de hojas arrancadas y palabras que hace tiempo callaron.
Cerca, lo adivinaron, queda el aeropuerto, que se da a conocer porque lo delata el ruido de los aviones que se van y que llegan. Y entonces uno imagina despedidas, lágrimas y mañanas posibles y alegría de bienvenidas abrazadas y ojos húmedos de ternura.
Entonces pienso en la canción “Encuentros y despedidas” de Milton Nascimento y sé que la vida, más que una estación de tren, es un inmenso aeropuerto desde el cual vuelan sueños y aterrizan vidas.
SUEÑO VOLANDO