PAÍS AZÁNGARO


Este es un texto que escribí hacia el año 2004 (más o menos) y que me publicaron en un periódico de provincias. Parece que no hubieran pasado 12 años. El espejo sigue intacto y estamos como estamos… ¡Recordar es morir!

 

 

 

 

Falsificacion

PAÍS AZÁNGARO

Curioso país el nuestro.

A veces parece que nos esforzáramos por construir un Perú paralelo. Uno como la imagen de un espejo, donde todo está al revés.

En lugar de dejar actuar a la justicia, la ejercemos por mano propia y claro, nos equivocamos y después “lo sentimos mucho” o damos la callada por respuesta. Allí está el caso de Ilave, su alcalde asesinado parece que equivocadamente (como si hubiera asesinatos acertados y sus asesinos “desaparecidos”.

La masiva e incontenible falsificación de discos compactos, que ya ha conseguido que las disqueras formales abandonen el Perú, es “perdonada” por el costo de los originales y la excusa de ser una “industria” (que a propósito, daba trabajo a muchísima gente).

Las marcas “bamba” que inundan el mercado de ropa, juguetes, relojes y accesorios son producto de la “viveza criolla” aliada a la viveza extranjera que produce falsificaciones en escala industrial y exportable, pasan piola porque “hay que dejar trabajar, pues”.

Ya no asombra que el funcionario público gane un concurso ídem con diplomas falsificados y experiencia inventada.

Los médicos, con títulos fabricados en covachas se dan el lujo de recetar medicinas, que lógicamente son falsificadas y de hacer crecer traseros inyectando lubricante para aviones, destruyendo así tejidos, ilusiones y vida.

Los que antes se llamaban tinterillos y eran así reconocidos, hoy son “doctores” que enmarcan títulos a nombre de la Nación y colegiaturas inexistentes en impecables oficinas.

El juez sentencia a favor del delincuente, el policía asalta al transeúnte y en la negación absoluta de su juramento, hay médicos que no atienden al paciente “hasta que no se solucione el justo pliego de reclamos”.

Espantamos turistas, dejamos que se pudran la carne, la fruta y la verdura en medio de carreteras rotas y bloqueadas, “porque no nos escuchan”. Y después, claro, nos quejamos de pistas destrozadas, de escasez de vituallas, del encarecimiento de la papa y ausencia de turistas.

En nuestro Perú-espejo todo está trastocado. La autoridad no manda, se hace escarnio del bueno y se ejemplifica con modelos por lo menos equívocos.

Se es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Son las malas noticias las que cuentan. Lo que importa es el circo y la bullanga.

Propongo que rompamos el espejo. Como a la Alicia de Carroll, nos separa de la realidad. No importa que al romperlo nos vengan siete años de mala suerte. No podrán ser peores que los años que ya estamos viviendo y que nos tienen así, en este extraño país, falsificado en el jirón Azángaro.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

6 comentarios sobre “PAÍS AZÁNGARO”

  1. Seguimos igual o peor que hace 12 años, que làstima que la gente no cambie ni tampoco las personas que ejercen cargos importantes.

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