LA VERDAD DE LA MILANESA


EXPOMILÁN

Estamos ausentes en Expo Milán 2015, que tiene como tema “Alimentando al planeta. Energía para la vida”, porque, a su tiempo, en el gobierno pareció que no era importante y además, muy caro. Cuatro millones que podían subir a 13, parecieron un montón por medio año de exposición ante aproximadamente 20 millones de visitantes del mundo. A 108 países que sí participan, les pareció una oportunidad; pero como somos el país de las oportunidades perdidas, no fuimos.

Y claro, Chile presentó a la quinua (de la que es embajadora mundial la esposa de nuestro presidente) como propia y al pisco como su licor de bandera. Quedamos como mentirosos internacionalmente aunque el grano sea originario del Perú y la bebida alcohólica sea más peruana… ¡que el pisco!

Todas las acciones anteriores que se realizaron para dar a conocer la peruanidad de esos productos, caen en saco roto frente a 20 millones de personas, que con sus propios ojos, ven que el pisco y la quinua son anunciados como propios por el vecino del sur.

Pero esta es una muestrita de lo que puede suceder cuando no nos preocupamos por estar presentes porque la “feria es cara” y nos desgañitamos (es un decir) promocionando al país como destino gastronómico con comerciales en la televisión. ¡Claro que somos un país donde lo gastronómico es importante insumo en un menú que escogen los turistas para venir! Pero si 20 millones de personas (un huevo de gente) que pueden ver en vivo la riqueza de un Perú milenario y lo que ofrece al mundo no solo en comida, no es una cifra importante, ¿qué lo es?

Digamos que el país hubiera gastado menos de un dólar, oficialmente hablando, por cada visitante para promocionarse, ¿no era un gran negocio? De repente me marean las cifras y me equivoco, pero de todos modos, me parece una estupidez muy grande que no estemos allí.

Sí, es cierto que el primer ministro ha reconocido que fue un error no ir. Sin embargo eso no arregla para nada lo ocurrido: pedir disculpas a un muerto, no es que lo va a revivir.

¿Cuál es la verdad? ¿Se trata de desidia, de intereses extraños, de peleas chiquitas, de inexplicable cicatería, de ineficiencia pura y dura o tal vez de otra cosa? Creo que hay un poco de todo y como de costumbre los que pagan el pato son los peruanos, que además pagan el sueldo de los que decidieron que no fuéramos a Milán.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios en “LA VERDAD DE LA MILANESA”

  1. Qué bien escrito está este artículo! Nosotros fuimos con el Uruguay Natural, y a mostrar la riqueza de nuestra ganadería.
    Un abrazo…

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