DELIVERY


DELIVERY

De pronto es que resulto muy exigente, pero cuando alguien ofrece algo, lo menos que espero es que cumpla.

Me acaba de pasar con una farmacia, parte de una gran cadena de establecimientos, cuyo nombre omito, porque de pronto vomito.

Hace un par de días necesitaba que me trajeran unos remedios a casa, porque no había nadie que pudiera salir a comprarlos. En esa cadena de farmacias anuncian un servicio de entrega a domicilio (que muy gringamente llaman delivery por ahorrarse dos palabras y –ahora me doy cuenta- omitir la palabra servicio); llamé por teléfono. Amablemente me dieron los buenos días e hice mi pedido. Uno de los productos, me dijo la telefonista, no lo tenían y mencionó una alternativa; el otro producto tampoco había y después que le expliqué para qué servía, me dijo que sí, que lo había encontrado. Con el tercero no hubo problema. Me repitió lo que había solicitado, me dijo el importe y preguntó con cuanto pagaría. Se lo dije y ofreció enviar el pedido en una hora y media. Eran las 12.00 m.

A las 2.00 pm, volví a llamar y expliqué que había hecho un pedido hacía dos horas, que me dijeron que llegaría en una hora y media. La telefonista (otra distinta a la de la primera vez) me solicitó esperar mientras consultaba. Al tiempo pidió disculpas porque no encontraban, en la farmacia de la cadena más cercana a mi casa, uno de los remedios; que el delivery llegaría en 40 minutos.

A las 4.00 de la tarde no había ni rastro del tal delivery, ni me habían llamado al teléfono fijo que pidieron “por si surgía algún problema”. Volví a llamar y luego de esperar a que otra telefonista averiguara qué había pasado, mientras la escuchaba tararear y teclear, recibí como respuesta que se iban a demorar un poco más. Me preguntó si deseaba cancelar mi pedido y le dije que sí. Colgó.

A las 6 pm, tocaron el timbre y por el intercomunicador una voz me dijo que traían mi pedido de la farmacia. Le dije que ya había cancelado el pedido por teléfono. Su respuesta fue alucinante: ¡que no me preocupara!

Por si acaso, el establecimiento de esa cadena de farmacias que está más más cerca a mi casa, queda a media cuadra.

Si hubiera podido ir yo, iba y si alguien hubiera podido hacer la compra, así habría ido. Pero solicité el promocionado delivery. De pronto, como decía al principio, soy muy exigente o no comprendo que el tiempo para algunos es elástico a la manera de un chicle.

Hay otras farmacias, espero, con SERVICIO de delivery.