PRENDIDA CON UÑAS Y DIENTES


garrapata1

La corrupción está en todas partes y resiste.

Hay un poco de luz y huye como las cucarachas a esconderse para seguir actuando, porque aunque se oculte (la que lo hace) continúa.

No conoce niveles y está infestándolo todo. No le importan denuncias ni señalamientos porque sabe que cuenta con la indiferencia de muchos y la colaboración de quienes debían combatirla.

A mi amigo Manuel, escandalosamente le archivaron el caso donde denunciaba el robo de su terreno y los intentos de matarlo. Un abogado que atiende en una peluquería (“La República” pp 2 y 3, 27.4.2015) hace préstamos usurarios estafando a sus incautos, pobres y necesitados prestatarios, para quedarse con las garantías (casas) y decir cuando lo entrevistan “que él solo cambia dólares”) y que las denuncias en su contra son hechas por delincuentes.

Escribo siempre sobre la descomposición que veo y hasta huelo en nuestro país y no recuerdo que antes sucediera algo así. De pronto es que ahora nos enteramos porque hay redes sociales y los medios informativos prestan más atención a algo que no se puede negar.

Escribo, terco, pero con pocas esperanzas y sé que soy parte de un coro reducido, que a fuerza de parecer pesado, canta el mismo motete. Ojalá que se sigan uniendo los cantores, el coro crezca y el canto indignado haga que la corrupción baje hacia su madriguera y muera en lo profundo. Muera porque no tiene alimento, porque el aire enrarecido que produce y respira, la envenena. Muera de inanición y asfixia. La corrupción que se agarra con uñas y dientes a lo que sea, los corruptos, no merecen vivir.