¿AL FONDO HAY SITIO?


BUS

Desgraciadamente no se trata de comentarios sobre la popular serie televisiva peruana.

Es sobre el Perú, sí, nuevamente, porque cuando parece que el fondo está lleno, siempre hay un poquito más de espacio. El fondo, ese que nunca pensábamos tocar y hoy es el triste lugar que nos corresponde.

Si no nos convencemos, basta ver las señales de descomposición. Si aún no creemos, con leer los periódicos o ver el noticiero cualquier día, tendremos la confirmación de lo que solamente se veía en pesadillas, producto de una mala digestión.

Hoy, en el Perú uno se acomoda a codazos para encontrar un sitio bien al fondo; como en un microbús, que abarrotado, rueda a velocidades supersónicas, sin hacer caso a luces rojas, policías y a cualquier cosa que impida su carrera alocada.

Carrera hacia el desastre. Carrera sin sentido en la que participamos a veces sin quererlo, pero que a la vista de todas las señales, no tendrá un buen final, porque los muertos nunca ganan.

… “¡Al fondo hay sitio!”; “¡Lleva, lleva!”; ¡No hay medio pasaje!““¡Arrímese señora!”; “¡Pagando con sencillo!”…

Allá vamos, hasta que nos apaguen la luz.