OBLIGARQUÍA


OLIGARQUÍA

En el colegio tenía un buen amigo, que decía que la palabra correcta era “obligarquía” y su explicación era sencilla: “porque obligan, pues”. Recuerdo hasta ahora sus argumentaciones en la góndola 2, que era nuestra movilidad escolar y a nosotros tratando de convencerlo que la “b” sobraba. No sé si logramos convencerlo, pero estoy seguro que si lee esto ahora por casualidad, si se acuerda y lo admite, se reirá mucho.

Sin embargo el tiempo ha pasado y pienso que no lo faltaba razón en sus explicaciones sobre lo que la oligarquía había hecho, hacía siempre y en todo lugar: obligar.

Hemos venido siendo obligados a aceptar muchas cosas, por demás inaceptables, por resignación o engaño; ese poder supremo en manos de poquísimas personas, ha causado más daño en el mundo que todas las catástrofes.

El poder económico es el mejor ejemplo y éste sigue vigente con unos pocos nombres, dictando que haya hambruna en el África, guerra en Afganistán o pobreza en algunos países de América Latina.

Unos pocos deciden lo que les va a ocurrir a millones; unos pocos que viven, no solo de espaldas a lo que causan, sino en una burbuja fortificada, donde no ven ni oyen y lo que dicen o deciden, afecta al mundo entero.

No creo que haya “muchas”. La oligarquía es una, mundial, y la define su modo de pensar y lo que es aún más lamentable y tremendo: el de actuar.

No estaba equivocado mi amigo.  Lástima.