DETENERLO ANTES QUE SEA TARDE


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Hay que buscar el modo de parar a lo que carcome a nuestra sociedad que está destruyéndola y destruyéndonos.

Esta peste está en todas partes y donde se la sienta es necesario fumigar. Habría que desaparecer a los traficantes de terrenos; al alcalde de Lima y a sus secuaces; a una fiscalía corrupta y a un poder judicial que se cae a pedazos. Habría que desaparecer a la delincuencia: la común y la “especializada”, que parecen gozar de impunidad.

Habría, en suma, que refundar nuestro país empezando de cero, porque no creo que se aguante por mucho más.

Mientras tanto, nos dan caramelitos para entretener el hambre y no se entiende que el hambre de Justicia no puede entretenerse. Y seguimos así, siendo carcomidos y sabiéndolo; muriendo a pocos y viendo cómo nos deshacemos. No parecemos sentir el mal olor ni ver la podredumbre que avanza. Las distracciones cruzan el ambiente para mantenernos ocupados y estamos ahí, papando moscas, pensando en el último modelo de teléfono celular o la saga del miserable reality de turno.

¿”Vómito negro”?: no, nada más que un apretado recuento de nuestra realidad. Únicamente un trocito del mapa marcado con alfileres de lo que día a día ocurre y lo que debería de ocurrir. ¿”Sufre, peruano, sufre”? ¿Y por qué? ¿Cuáles son las razones para que pase esto?

Creo que habría que pararlo; decir ¡basta! y despertar.

Nadie nos va a ayudar a hacerlo.