HUAYCO


HUAYCO

El río que aparece de pronto encuentra su camino y arremete con esa furia que la naturaleza tiene, llevándose de encuentro casas que construyó la desidia, el olvido y tal vez la ignorancia al amparo de títulos hechizos o la excusa de un “no saber” culpable. Arrastra el río piedras, lodo, pedazos de pared, automóviles, muebles y animales muertos. Arrastra el río esperanzas y sueños. Se los lleva y los va destrozando.

El río siempre encuentra su cauce sin importarle nada los sembríos, las casas, las personas… Reclama para sí lo que un día fue suyo y entonces viene el llanto desolado, la desesperación.

No hemos entendido que somos invasores y es una fantasía que dominemos todo. No hemos entendido que el hombre es absolutamente nada frente a la madre tierra. No hemos aprendido a quitarnos de en medio y que resulta inútil desafiar a la naturaleza. Somos unos recién llegados soberbios e ignorantes y lo que es peor: al parecer, no aprenderemos nunca.