HISTORIA PASAJERA


PLAYA

Algo estaba flotando en el mar, pero la luz del amanecer engañaba. No había forma de distinguir bien lo que era, que avanzaba lentamente, en paralelo a la playa.

Cuando hubo más luz, pudo ver que era como una choza y alrededor de ella había unas figuras que se movían. Poco a poco el sol fue definiendo la visión y pudo comprobar que la choza estaba sobre algo que flotaba y las figuras eran gente.

Nunca había visto algo así y de pronto aparecieron puntos que al acercarse, resultaron ser otras chozas que iban sobre el mar.

Corrió para avisar a los que aún dormían y pronto todos estaban en la playa, mirando anonadados a las chozas flotantes que cada vez eran más. Señalaban y se juntaron con temor a lo desconocido. Era la primera vez que en el mar veían chozas como las de su aldea, más atrás de las dunas. Los más viejos pensaron en prodigios de niebla y los chicos se entusiasmaron sin entender.

La flotilla de balsas siguió pasando en su viaje de ida.

En la más adornada y grande iba Túpac Yupanqui, pero ellos, los que miraban, nunca lo sabrían y quedaría para siempre el cuento de las chozas que flotan.

Era 1465, según el modo de contar de los que vendrían luego en casas que flotaban también,  y que ellos lo alterarían todo.