CREER


CREER

De pronto descubrimos que lo que nos decían, no era cierto. Que todo aquello que nos movió solamente era un embuste y que el tiempo y la energía que dedicamos, son vanos. Esto, lamentablemente sucede a cada instante y sin embargo no parecemos escarmentar. La desconfianza se resiste a instalarse y otra vez nos vuelven a engañar.

No es que seamos unos crédulos que no se dan ni cuenta de lo que pasa, pero es que en alguien se tiene que confiar y si todo resulta mentiroso ¿qué hacer?

Miramos buscando en quien creer y no se encuentra a nadie; si alguno aparece, la credibilidad golpeada nos dice que mejor es dudar. Pero otra vez confiamos, rogando que esta vez no nos cuenten un cuento; que no nos entusiasmen con cantos de sirena y que las cosas sean por fin, como tienen que ser. Tal vez, como Ulises, necesitemos cera en los oídos y amarrarnos al mástil…

La pregunta queda abierta y flotando: ¿en quién y en qué creer?