LAS «RAZONES» DEL FUERTE


PERRO GOLPEADO

A un niño de cinco años un adulto le rompe la nariz después de jalonearlo; un perro es apaleado por su dueño hasta dejarlo al borde de la muestre; una mujer  es asesinada por su “pareja” en venganza celosa.

Hasta aquí un entresacar distraído de noticias que tienen en común la indefensión de las víctimas y la violencia prepotente y cobarde de los autores.

Cada día los medios difunden muchos casos como estos, que por lo general quedarán sin castigo, porque hay resquicios legales, fallas en el proceso o simplemente por la incompetencia de las autoridades.

Mientras tanto se abusa hasta la muerte de los débiles, se niega impunemente responsabilidad alguna y cuando se sentencia, el comportamiento posterior del criminal convierte a la pena en una vacación con comida incluida.

Si eres “el más fuerte” tus excusas se volverán razones y nada pasará.

Sin embargo, hay quienes por error se pudren en las cárceles; aquellos que pagan por ser libres y los abandonados, que sí, robaron un teléfono celular a la carrera y están encarcelados sin que nadie los juzgue, porque no tuvieron para pagar la coima que pedía el que los atrapó.

Esta es la realidad y contra ella hay que luchar, aunque la reiteración de noticias embrutezca, encalleciendo el pensar, el protestar y actuar.

Cuando alguien se atreve a denunciar es tildado de loco, de liero, de buscar figuración a como dé. Pero hay que alzar la voz, gritar que son coimeros, asesinos, abusadores, auténtica basura y que miran como si nada hicieran, para después reincidir, sabiendo que los fuertes siempre triunfan sobre el débil y que están protegidos por la indiferencia total que los rodea.