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SENDERO BLOG

humanoHay sonidos microscópicos:
cuando el talón hinca un tallo reseco…
A nadie ofende,
o atemoriza.
Son fugacidades
que suceden en el camino. En mi interior hay pasos
Y talluelos a la vera
que se rompen:
como la vez que un hijo nos miente,
un amigo que defrauda,
o nos consume la incertidumbre
al enterarnos,
que ya no somos lo mismo
ante los ojos de la persona que amamos.
Es un clik breve, Intenso,
un alfiler que penetra;
un dolor que nos hace bajar la cabeza,
por días o toda la vida.

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CRIMEN Y CASTIGO


 

NIÑO AGREDIDO

El autor del maltrato al niño , ha sido detenido “preventivamente”, para ser acusado oficialmente de un hecho que conmocionó a la ciudadanía y que tuvo como testigos-acusadores a personas muy dispares, que usando la tecnología unos y otros dando testimonio personal de los hechos, han logrado que la palabra solidaridad no sea solo el nombre de un partido político, sino que la han cargado de verdadero contenido, demostrando que algo cambia en este Perú que parece mirar para otro lado cuando hay problemas.

La valentía que se demostró al grabar las imágenes con un teléfono celular, “subirla” de inmediato a las redes sociales y asentar la denuncia en la comisaría, es la luz de esperanza que se enciende para alumbrar en algo la noche oscura de nuestra realidad. Rápidamente, la respuesta ha sido multitudinaria y poco a poco los anonimatos van quedando de lado frente a un ejemplo que tiene nombre y apellido.

Esta es una muestra muy pequeña del poder que tienen los ciudadanos. No es “ejercer justicia por mano propia”, castigando sin más, sino usando los mecanismos de defensa que nuestra sociedad ofrece. Puede parecer poco frente a monstruosidades, pero es lo que tenemos y hay que usarlo.

Eso sí, la valentía ciudadana merece una Justicia justa, pero rápida.

LAS “RAZONES” DEL FUERTE


PERRO GOLPEADO

A un niño de cinco años un adulto le rompe la nariz después de jalonearlo; un perro es apaleado por su dueño hasta dejarlo al borde de la muestre; una mujer  es asesinada por su “pareja” en venganza celosa.

Hasta aquí un entresacar distraído de noticias que tienen en común la indefensión de las víctimas y la violencia prepotente y cobarde de los autores.

Cada día los medios difunden muchos casos como estos, que por lo general quedarán sin castigo, porque hay resquicios legales, fallas en el proceso o simplemente por la incompetencia de las autoridades.

Mientras tanto se abusa hasta la muerte de los débiles, se niega impunemente responsabilidad alguna y cuando se sentencia, el comportamiento posterior del criminal convierte a la pena en una vacación con comida incluida.

Si eres “el más fuerte” tus excusas se volverán razones y nada pasará.

Sin embargo, hay quienes por error se pudren en las cárceles; aquellos que pagan por ser libres y los abandonados, que sí, robaron un teléfono celular a la carrera y están encarcelados sin que nadie los juzgue, porque no tuvieron para pagar la coima que pedía el que los atrapó.

Esta es la realidad y contra ella hay que luchar, aunque la reiteración de noticias embrutezca, encalleciendo el pensar, el protestar y actuar.

Cuando alguien se atreve a denunciar es tildado de loco, de liero, de buscar figuración a como dé. Pero hay que alzar la voz, gritar que son coimeros, asesinos, abusadores, auténtica basura y que miran como si nada hicieran, para después reincidir, sabiendo que los fuertes siempre triunfan sobre el débil y que están protegidos por la indiferencia total que los rodea.

 

¿EL SUPER AGENTE 86?


SUPER AGENTE 86

Todo lo que está pasando, con dimes, diretes, comisiones investigadoras, declaraciones a los medios, especulaciones, negativas, afirmaciones, videos, audios y toda la parafernalia imaginable, no permiten pesar, porque cada facción jala para su lado y quien mete más bulla quiere ser ganador. O tal vez lo desea el que piensa que tiene la sartén por el mango. Como es ya costumbre, asistimos a un “cruce de espadas” donde las chambonadas, una tras otra, saltan a la vista.

Tal parece que esto lo organizara el antiguo “espía” de la TV, Maxwell Smart, tan popular en los años 60.

No creo que la democracia se merezca esto ni las otras cosas que pasan. En realidad no “pasan” y se quedan atracadas en la garganta ciudadana. ¿Por qué tenemos que actuar como republiqueta y portarnos como las patotas del fútbol, mostrando a los demás lo peor que tenemos?

Los mordiscos y patadas voladoras, llenan los medios, rivalizando con la crónica roja. Por lo pronto, lo que sí podríamos tomar como ejemplo del Super Agente 86, es el famoso “Cono del Silencio”. Por lo menos habría menos bulla.

 

VIDA DE GATOS


gato-descansando-21

Todos hemos escuchado o dicho alguna vez la frase “¡qué vida de perros!” en referencia a las dificultades que existen. Nunca he escuchado “¡qué vida de gatos!”, tal vez porque los mininos son menos populares que los canes, porque no se aplica,  o porque no lo pasan del todo mal en verdad.

Pierce, la gata, duerme plácidamente, no sé si por sus casi trece años de edad, por una naturaleza gatuna dormilona que la hace pasar casi 17 horas diarias en brazos de Morfeo, o porque simplemente ha decidido que es más rico dormir que andar rondando por un mundo que no tiene mayores novedades.

Lo cierto es que cuando no duerme, come, se “lava” concienzudamente, usa con delicadeza su caja de arena y tapa pudorosa sus detritos; se ubica en la parte de arriba del respaldar del sillón de la sala y se acurruca mirando por la ventana. Debe cansarse de no hacer mucho y dormita.

Pierce es una compañera tranquila, no se sube a dormir sobre la computadora, como he visto descrito que otros gatos hacen; lo más probable es que como sobre el mueble solamente están el teclado y la pantalla, el calorcito bienhechor del CPU está oculto, y queda fuera de su alcance. Eso sí, cuando me siento a leer, da un par de vueltas y de un salto que se contradice con su edad, se instala sobre mis piernas, se acomoda y… ¡duerme!

A veces pienso en qué pensará Pierce, silenciosa, dormilona, observadora. En qué pensará esta gata que cuando estuve enfermo y en cama por meses, no se movía de mi lado como diciendo “Yo te acompaño”. Qué pensará de nosotros los humanos y si será cierto el cuento del hombre primitivo que lleva al perro a su vivienda y este piensa: “curioso este ser que me trae a su casa, permite que lo acompañe en sus cacerías, como de su comida, juego con su familia… ¡Debe ser Dios!”; el gato, que es llevado también como inquilino, medita: ”curiosa criatura esta que me da de comer, me acaricia, deja que juegue con sus hijos, me permite dormir cerca del calor de las brasas… ¡Debo ser Dios!”.

Lo cierto es que Pierce tiene una personalidad como la de quien está de ida y vuelta de las cosas, como si hubiera visto todo y nada la asombrara.

A veces supongo que recuerda su ágil juventud y ensaya una cabriola, tratando de atrapar una polilla o alguna despistada mosca. Pronto se debe dar cuenta de su edad y aunque siga teniendo unos reflejos asombrosos, le pierde el interés a la aventura saltimbanqui para descabezar un sueño.

Definitivamente, Pierce lleva una vida cómoda, despreocupada, observadora y plácida. Si eso es lo común, la buena vida tiene que ser, definitivamente, creo, una vida de gatos.

 

 

SOMBRAS


GATO SOMBRAS

El brillo del sol se hizo un poco más tenue y las luces de la noche no eran tan visibles. Todo parecía estar envuelto en un velo que amortiguaba los colores, hacía engañosas las distancias y difuminaba los contornos de las cosas.

Las esquinas empezaron a llenarse de sombras que avanzaban y fueron inundando la habitación en la que pasaba los días y las noches que solo distinguiría porque le entraba sueño.

De a pocos, la oscuridad fue inundando su vida y casi sin sentirlo, también llenó su mente.

Entonces, con los ojos inútiles fijos, pareciendo que mirara a la ventana que se abría a la nada, una chispa de luz se hizo en su mente y supo que así era estar muerto. Se apagó esa última luz y cayó en el vacío, sin sentirlo.