CASCO, BOTAS Y TEODOLITO


MANUEL ENRIQUE CON TEODOLITO.

Hoy, 26 de diciembre, mi padre cumpliría 111 años.

La foto que acompaña a este post es de 1934 y se lo ve, con casco, teodolito y botas, en un alto fotografiable de su trabajo, en algún sitio inhóspito y perdido en la sierra de La Libertad, cuando construía carreteras de penetración.

Ingeniero civil. Manuel Enrique fue siempre para mí como los pioneros que veía en las películas y que abrían a la civilización los más remotos sitios. Durante muchos años recorrió el Perú, con mi madre esperándolo en Arequipa o Trujillo y mis tres hermanos naciendo y asomándose a un mundo, que yo, venido 12 años después de mi hermano, no conocí nunca sino por las fotografías que estaban pegadas en los álbumes.

El cumpleaños de mi padre venía un día luego de Navidad y 5 días después era el aniversario de matrimonio de dos enamorados que vivieron la alegría de conocer a sus nietos y a un biznieto. Celebrábamos Navidad, su cumpleaños, aniversario de bodas y año nuevo, todo seguido. Era una fiesta que compartíamos felices, por tantas fechas importantes juntas.

Escribo esto pensando que fue gracias a él que empecé a leer y le tomé el gusto que me hizo aventurarme a escribir.

Nunca me dijo que no leyera algo y me repitió siempre que lo que empezaba a leer, era un desperdicio tonto no acabarlo. A veces me descubro haciendo pequeños gestos que él hacía o siguiendo rutinas parecidas, entonces me da risa y agradezco asemejarme a él en cosas tan chiquitas.

Un día como hoy, habría vino en el almuerzo, del que tomaría solo un vaso; mi hermana Teté habría llegado con mis tres sobrinos desde Arequipa, para abrazarlo y prepararse a pasar una temporada de playa, yendo todas las mañanas a La Herradura o Agua Dulce. Seguramente comeríamos ocopa y de postre la infaltable gelatina batida, con sorprendente espuma.

Después de almorzar y conversar, echaría una siesta, “la horizontal” como él la llamaba. Y así el año se deslizaría hasta el final para que conmemoráramos año nuevo y matrimonio. Para aumentar festejos, con Alicia nos casamos un 30 de diciembre y él estuvo feliz.

¡Caray, sí que lo extraño!

 

 

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

8 comentarios sobre “CASCO, BOTAS Y TEODOLITO”

    1. ¡Gracias Coco! Manuel Enrique debe estar mirándote sonriente y esperando para dar su clase en la UNI.
      Pensar que enseñaba pavimentos y su título, que conservo, es de Mecánico-Electricista…
      Abrazo y feliz nuevo año.
      🙂

  1. Un recuerdo tan sentido, tan espléndido, que debe sentirse desde donde él te esté mirando.
    Tuve que ir hasta el abre cabezas y mirar en que consistía el platillo de acopa. Lo que me quedó flotando fué la gelatina batida.
    Un abrazo fuerte y hasta pronto.

    1. ¡Hola! Qué bueno que ya sabes lo que es la ocopa… Delicioso y sencillo plato arequipeño (mi madre era de Arequipa). En reaLIDADd en el Perú hay dferentes tipos de ocopa, pero el fondo siempre es igual… La “gelatina batida” es un postre sencillo: a la preparación de gelatina de fresa (o cualquier sabor) se le agrega leche evaporada y se bate hasta que haga espuma. Luego se deja enfriar y listo. Una capa de espuma corona una gelatina lechosa, de suave sabor… ¡Provecho!
      Gran abrazo,
      Manolo.
      🙂

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