GRABACIONES


 

FOTO CORREO

Con el riesgo de parecer que nado contra la corriente, quisiera opinar que frente al “affaire Vilcatoma”, me parece que el hecho que la ahora ex-fiscal haya grabado sus conversaciones con el ministro de Justicia, es algo que linda con métodos que reflejan por lo menos, una actitud premeditada para sacar provecho posterior de una situación.

Si alguien de mi confianza grabara una conversación conmigo, sin mi consentimiento, consideraría que esa persona no es digna de la confianza que yo deposité en ella. Me parece muy grave que todo el mundo se ponga del lado de la abogada Vilcatoma, cuando ella ha transgredido lo más elemental que es la confianza. El tema de las conversaciones y lo que se puede inferir de ellas, no la faculta para realizar ese acto. Si no estuvo de acuerdo con lo conversado, decirlo, denunciándolo era lo correcto. Sin embargo, grabar unas conversaciones evidencia, como ya lo dije, premeditación. Es decir, “me protejo, tengo pruebas y las uso”. Si no estaba de acuerdo debió renunciar manifestando su disconformidad. O es grande su temor a que el poder tergiverse las razones de su salida, si ella así lo hubiese hecho, o existen intereses ulteriores.

Sobre el tema de fondo, que es la corrupción, creo que la Justicia debe decidir; aunque quiero deja bien claro que la corrupción y su protección, vengan de donde vengan, deben ser combatidas y exterminadas. Sin embargo, usar un método que empleaba el corruptor mayor, no me parece digno de un procurador anti-corrupción y sí un poco sospechoso.

 

Fuente foto: CORREO.