EL DESTINO DE POCHITO


LECHUZA POR DURERO

Pochito era una lechuza.

Cuando llegó al “Club Deportivo Unión”, cuyo local quedaba en el garaje de mi casa, era pequeñita y no sé bien como fue a dar ahí, si porque alguno de los hermanos de Lucho nos la regaló o porque la atraparon desconcertada.

Lo que sí recuerdo es que el local del club se convirtió por un tiempo en el hogar de “Pochito”. Concluimos que era una lechuza, porque los búhos tenían en la cabeza unas “orejitas” de plumas y nuestro inquilino la tenía redondeada y sin vestigio alguno de las famosas “orejitas”. A nosotros, chicos, no se nos daba bien eso de las familias en zoología y aunque ahora sé que son diferentes búho y lechuza, acertamos: ¡era una lechuza!

Lo que sí nunca supe es por qué le pusimos “Pochito”, porque nunca averiguamos si era hembra o macho, es decir, lechuza o lechuzo.

En el club y le dejamos un recipiente con agua y un poco de carne molida, asegurándonos de cerrar las puertas para que no escapara y tuviera oscuridad, porque nos había parecido que la luz del día lo molestaba y no dejaba que viera.

Como el club quedaba, ya lo dije, en el garaje de mi casa, yo estaba encargado de vigilar a “Pochito”. La curiosidad me mataba y fui varias veces, a espiar primero, sin ver absolutamente nada (porque la lechuza era chiquita y el lugar estaba a oscuras) y después atreviéndome a entrar para comprobar su alimento y ver que parecía intacto. “Pochito” se había instalado en un larguero de madera cercano al techo y parecía dormir. No me atrevía a hacer luz para no molestarlo. En realidad me daba un poquito de miedo entrar y que el animalito me atacara (¡era carnívora la lechuza, habíamos leído no sé dónde!).

Un día nos armamos de valor y entramos a ver al huésped, que ya era mascota y socio honorario del club y tras mucho mirar descubrimos a “Pochito”, más asustado que nosotros, en una esquina. Eso sí, el club que no era un dechado de limpieza nunca, estaba “adornado” por las deyecciones del ave: ¡todo estaba cagado!

Definitivamente el club no era lugar para “Pochito”.

Decidimos entregarlo al zoológico de Barranco (ese que quedaba en “La Laguna”), pero antes había que atraparlo. No sé bien si lo hizo alguno de los hermanos mayores de Lucho, mi hermano Panchín o María, la sufrida empleada de la casa o su hermana Alejandrina (a la que “le dolían los zapatos”). Finalmente, “Pochito” pasó a ser residente del zoológico y fue el primer miembro del club (honorario, claro) que estuvo en una jaula.

 

ILUSTRACIÓN: “Lechuza” por Durero.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

3 comentarios sobre “EL DESTINO DE POCHITO”

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