Zoraida


SENDERO BLOG

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El anciano compraba víveres, cuando la reconoció. Se instaló en otro espacio y momento.
Días de viento, lodo y frío. Los cascos del caballo chapoteaban el agua que dejó el chubasco. Vendía leche fresca casa por casa y en aquella casucha lloraba un recién nacido. Entró a la vivienda saludando y dejó la leche en la mesa de pino.
Zoraida – la madre- Adolorida por fuera, temblando por dentro, también lloraba. Dos noches antes había parido. El marido borracho todavía festejaba el nacimiento con sus amigos de labranza.
El viejo lechero revivió la llama del fogón, salieron de sus manos toscas olores de aguacate, manzanilla y canela. El té de manzanilla con canela para la niña, el de aguacate para ella.
Se untó las manos con olores de marihuana caña y albahaca. Con sus labios esparció humo y alcohol y con las manos dio masaje en el vientre para alisar…

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EL ESPEJO MEXICANO


ESPEJO

La desaparición de los estudiantes en México y la larga lista de horrores que por años este país hermano sufre, reflejan como un espejo la realidad del Perú.

Se dirá que hay grandes diferencias y de pronto lo son de tipo estadístico, pero en realidad en lo que viene sucediendo podemos vernos duplicados.

Es que el Mal no conoce fronteras,  cantidades o cualquier otra cosa: solo se conoce a sí mismo; mira a su alrededor para absorberlo todo como un agujero negro y crecer sin pausas hasta rebasar lo imaginable.

En “El Espejo Enterrado”, el inmenso Carlos Fuentes mira hacia atrás con brillo. Si hoy lo hiciera  al presente, sólo vería sangre.

El Perú debe mirarse en ese espejo porque, a cómo van las cosas, lo peor está por venir: es el Mal que se supera a sí mismo día a día.

Si lo rompemos, para no ver, la tradición nos augura mala suerte; no queremos mirarnos en el espejo porque pensamos que es un modo de conjurar la desgracia.

Desgracia verdadera es que no se dé cuenta el Perú que el reflejo es horrendo.