LA PELOTA


PELOTA

De pelota viene “pelotear”.

Se están tirando la pelota unos a otros en una especie de juego infantil “matagente” que se expresa en un “ampay me salvo”.

Nadie tiene la culpa, todos tienen excusas y mientras tanto lo que sucede se mira como si ocurriera en la cara oculta de la luna: esa que no se ve.

A veces pienso que estos escritos míos, reiterativos, aburren al que lee porque lo mismo está en todos los medios; sin embargo pareciera que a los involucrados no les entran las balas.

A veces pienso que estoy perdiendo el tiempo porque a nadie le importa; pero sucede que si no nos indignamos y lo decimos día a día, somos cómplices, porque el silencio aprueba.

Lo he dicho muchas veces: me duele mi país aunque a nadie le importe. Ahora no puedo hacer otra cosa que escribir e indignarme y esperar que me lean.

Estoy harto de este juego infantil de pelota. Realmente estoy harto: tan harto como usted.

 

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