¿FIRME Y FELIZ POR LA UNIÓN?


 

FIRME Y FELIZ

¿Cuál unión? ¿El jirón de la Unión?

El lema de la república peruana no es más y la demostración práctica de ese no ser se ha dado con los resultados electorales que muestran una fragmentación atómica (una atomización), que ocurre a lo largo y ancho del país.

No sé si lo que hay ahora es una ensalada diversa o un curioso plato de arroz con mango, lechugas y caviar (sin ninguna alusión “motejística”).

El “emprendedurismo” ha hecho su agosto en la política este 5 de octubre; fecha que puede ser recordada como “el Gran Despelote”. Hay alcaldes y presidentes regionales de todos los colores, de variados olores y diferentes fachas. Y lo que es peor: de un montón de pensares y de planes ausentes.

El Perú no se merecía esto.

El Perú no es una federación de “emprendedores” que cree que hacer polos, dar lecciones de baile o ser muy ingeniosos (“curiosos”, como lo hubiese dicho mi mamá) y alquilar una combi, es la solución última para arreglarlo todo.

Se veía venir. Esta agudización de un fenómeno nefasto, este “acmé *” de infección exitista y purulenta, es la materialización de un individualismo que va en busca de  gloria y su primer millón.

Cada uno tira para su lado, especialmente si de “tirarse” el dinero se trata: monumentos al rey de los desagües, estadios sin tribunas, puentes en tierra firme, caños en el desierto.

El Perú no se merecía que le hagan lo que hicimos.

Es que nadie se salva: unos por cometerlo y otros por permitirlo siendo descuidada comparsa de los “emprendedores políticos” que han proliferado como hongos después de un día húmedo.

Ya no es el Perú; es un trozo de tierra dividida en mil partes; es un botín que se disputan los piratas y las aves guaneras.

 

*Fase de una enfermedad en la que los síntomas se manifiestan con mayor intensidad.