ESTOY DESCONCERTADO


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Podría decir que estoy triste, furioso, que no entiendo muchas cosas que pasan, que me siento fastidiado, que…

La conclusión es que estoy desconcertado; perdido en un mundo de sucesos que parecen totalmente fuera de control o controlados por alguna fuerza oscura: por un Darth Vader ignoto, que nos maneja como marionetas de acuerdo a un guión al que parecen faltarle páginas o estar en un idioma raro.

Donde uno voltea, el panorama es parecido. No se trata de ser un pesimista, pero creo que el optimismo se ha ido a volar por el espacio, a ver si encuentra algún lugar para posarse.

Seguramente ocurren cosas positivas y lo que pasa es que el Mal tiene prensa eficiente, porque lo que está sucediendo no parece tener antecedentes. De pronto es una hecatombe y como los desaparecidos dinosaurios no vemos las señales (si es que ellos no las vieron tampoco o no entendieron lo que eran).  Esto que puede sonar a visión religiosa, a verlo todo negro y no encontrar salidas, es únicamente la realidad real: la mortífera epidemia de Ébola se une con el asesinato impune del dirigente Ashánika; con las bárbaras decapitaciones que en nombre de un dios que no perdona nos entrega un Islam espurio y desquiciado; se une con esa corrupción rampante a la que no le importa que quien gobierna robe si hace “obra”… La lista es inmensa, inacabable, porque a cada momento algo se agrega, sin importar el lugar en el que ocurre.

Vuelvo a decirlo: estoy desconcertado y no encuentro ninguna explicación. Tal vez sea mejor optar por la versión de la hecatombe y esperar que el final nos llegue rápido, aunque parece que no va a ser así.

 

Foto: Hans Horna.

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