MÁS LARGO QUE CHALINA DE CULEBRA


SERPIENTE

El asunto de la interpelación al ministro Mayorga, se alarga porque ciertos congresistas (los suficientes para que se suspendiera la sesión) decidieron que tenían cosas más importantes que hacer que escuchar las respuestas a sus preguntas y “hay que reprogramar”.  Es decir, hacerla larga…

Esto demuestra por qué el congreso es visto no solo con recelo, sino con desprecio por una mayoría de peruanos que se sienten burlados, engañados y no representados por esos padres y madres de la patria (todo con minúsculas) que prefieren tomarse fotos, hacer crucigramas, leer el periódico o figuretear en cuanta entrevista televisiva o radial puedan en vez de hacer el trabajo parlamentario por el que los peruanos les pagan.

Está muy bien que interpelen si dudan y quieren aclarar las cosas, pero por lo menos quédense a escuchar las respuestas (o “descargos” para usar una estúpida palabra de moda). Quédense, hagan su trabajo y no se preocupen por sus cocales, por sus minas de oro ilegales o por sus empleados pagados por la Nación y que trabajan en negocios privados de propiedad… ¡de los padres de la p!

Está bien que interpelen, pero esta feria de interpelaciones a la que asistimos no es otra cosa que un espectáculo promovido por feriantes para hacer creer a los demás que trabajan muy duro. Es triste que el Congreso sea un congreso, como diría Mafalda (la del genial Quino), “de morondanga” y que según el diccionario es una cosa inútil o una colección de cosas inútiles y sin valor.

Disculpen si los justos pagan por pecadores, pero creo que como en la historia bíblica, allí no hay los suficientes para impedir el fuego justiciero y destructor.

P.D.: El ministro Mayorga no fue visto en la juramentación del nuevo ministro de economía. Extraño, muy extraño…