TODOS CONTRA TODOS


LUCHA

Mordiscos, empujones, patadas voladoras, cabezazos, mentadas de madre, puñetazos, insultos, escupidas y todo lo imaginable es lo que se usa en esta “campaña electoral” mediocre, desangelada, falta de verdaderas propuestas que más parece una jaula de “vale todo”  y frente a la cual los inminentes votantes andan más despistados que Adán (el verídico) en el día de la madre.

No sé si es la furia de los dioses o es que algo se tiene que pagar (y estoy convencido que es mucho), pero si antes el asunto era muy malo, ahora está peor.

Lima parece resignarse a su suerte y ser no solo la cuna de la cultura combi, del “bujiazo” para robar los autos, de los “dateros” de un transporte caótico, del “a mí que me importa” y tantas otras lacras, sino a seguir cayendo de manera infinita cada vez más abajo.

Los nostálgicos gallinazos basureros estarían felices.

Lima ha regresado al “¡agua va!” de la colonia que significaba vaciar bacinicas desde ventanas altas; a las acequias que en medio de la calle llevaban caca y deshechos flotantes. Lima es un muladar que se llama eufemísticamente relleno sanitario. Lima ya no da más.

Los candidatos sonríen bobaliconamente desde paneles con fotos retocadas, mientras las ratas saben que harán su agosto aunque sea setiembre.

Cuando un tatarabuelo (si es que quedara alguno) cuente en un hipotético futuro a su tataranieto (si es que lo tiene), lo que era Lima, es mejor que le muestre con cuidado la piedrita que guarda de lo que fue “su Lima”, porque lo más probable es que sea una piedrita “bamba” y se esfume como lo hizo un mal día la coronada villa.

Corrijo: tres veces coronada.