MONÓLOGO NO ES DIÁLOGO


MONÓLOGO

Se habla de la necesidad de diálogo, de la urgencia del diálogo, de la bondad del diálogo. Se precisa del diálogo y se cree que este es un monólogo. Parece que no nos enteramos que para dialogar se necesitan dos; dos que no vean en allí la oportunidad de decir su monólogo.

Eso es lo que pasa de uno y otro lado: cerrados a la banda y creyendo que la verdad se pone enteramente de su parte, ni uno ni otro lado da su brazo a torcer. Las reivindicaciones se ven como exigencias ultristas y a la razón se la mira como a un bicho raro. Por un lado el Poder (con esa “P” mayúscula que asusta) y por el otro piedras que cierran los caminos y rompen las cabezas. ¿Diálogo?:  ¡No, qué va! Simplemente monólogos, que sordos aparentan oír, para empezar con lo mismo de nuevo. Mientras tanto se desangra el país, nos comen las hormigas y todo anda revuelto.

Especie dialogante se busca”, un “homus dialogantis”.

Por ahora solo existe una “monología” que digamos. Una que tira piedras, lanza gases, grita, reprime o cierra carreteras.

Monólogos a pasto, en todas direcciones. ¿Los diálogos?: ni michi.

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