EL MUDO, EL MILAGRO Y LA HUMILDAD


milagro

De pronto se hizo el milagro: el mudo habló y dijo que “tomaba con humildad la resolución que le permitía seguir en campaña”. Es decir, toma con “humildad” lo que ahora le es favorable y que le hizo pasar de la mudez a la gritería desafiante. Ahora “humildemente” (humildad, humildad, cuántas cosas suceden en tu nombre) acepta lo que antes tildó de fraude en “espontánea manifestación popular”.

¿Cuántas veces hemos visto el numerito? ¿Alguien cree que las “portátiles” tienen algo de popular además de ser llevadas en combi y retribuidas con fideos, por ejemplo? En la Roma antigua a estas concentraciones ayayeras, las llamaban “manifestaciones de clientes”, porque el patricio o senador, pagaba a los que lo vitoreaban que se llamaron así: los clientes. De ahí viene el “clientelismo político” y a buen entendedor, pocas palabras.

El hecho es que el mudo milagrosamente hablador y vocinglero no solo sigue en carrera municipal, sino por lo que dicen las encuestas, puede ser el próximo alcalde limeño. Las encuestas lo dicen y “vox populi, vox Dei”. En situaciones como esta, es preferible ser ateo.

 

Ilustración: Caricatura de Quino (tomada de Internet).

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