LA PECERA Y LOS DÍAS.


PECERA

Desde ayer estamos estrenando mes: setiembre y una voltereta hacia fin de año. Setiembre rima con noviembre y diciembre. Estos trescientos sesenta y cinco días que teníamos al principio del 2014 y que llenaban el cuenco exiguo de nuestras manos escapándose en futuros y chorreando posibilidades, ahora es un modesto charco que con cada día que pasa va evaporándose.

Pasa el año; camina hacia su final más aceleradamente de lo que quisiéramos. Con más velocidad.

En el fondo del charco de los días que quedan están moviéndose lentamente posibilidades y futuros, como esos peces pequeños que atrapábamos en las acequias cuando éramos chicos y que luego en un pomo, convertido en mágica pecera, eran imaginarios grandes peces de las profundidades, hasta que un mal día amanecían panza arriba, flotando muertos, junto a unos sueños y unas esperanzas.

Quedan aún los días: quedan las esperanzas y los sueños. Procuremos que vivan en esa artesanal pecera que atrapa las aguas de setiembre a diciembre. Aunque sean chiquitos, que los sueños y esperanzas se cumplan. Serán peces hermosos.

Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

12 comentarios en “LA PECERA Y LOS DÍAS.”

  1. ¡Qué bella manera de expresar un deseo! y tienes razón. No debemos olvidar ni despreciar cada instante. Tenemos la posibilidad de hacerlo mágico y lleno de sueños. Un saludo.

  2. Hola Manolo,

    Puedes dejar de hacer cualquier cosa MENOS escribir cada día, tus comentarios son alimento para nuestro espíritu,

    GRACIAS,

    Percy

  3. La Navidad tiene su encanto especial, toda mi vida me han gustado estas fiestas, en primer lugar decorar la casa con adornos navideños, preparar el espíritu para recibir de la mejor manera la llegada de Jesús, hacer el Nacimiento, y mucho años atrás sembrar en latitas el trigo, que formarían parte del Nacimiento. La noche del 24 ir a Misa y escuchar lindas canciones, sentir y ver con emoción la llegada de los familiares que se encuentran en distintos lugares, para la cena del 24 a la media noche, Ocasión propicia para hacer las paces, olvidarse de los enojos y pasar una Feliz y hermosa Navidad en Paz y unión familiar.

  4. Sabes muchas veces cuando todo me fue adverso, quise empujar los últimos meses para que se acabara el año. Ahora, alargaría los meses, los sorbería lentamente, con colores, precios altos, papeles de regalo, luces, como sea, pero he dejado de desear que se termine.
    Ahora que tengo muchas dificultades pienso, que los anteriores temores no tenían importancia.
    Me he detenido mucho en tus letras tan bien escritas, las he disfrutado,y espero que el charco que queda, vea reflejada la felicidad que merecemos, o creemos merecer.
    Un abrazo y hasta pronto.
    Stella.

  5. ¡Mil gracias, Stella, por tener la paciencia de leer y comentar!
    Es verdad que ahora yo también jalo en lugar de empujar. Los días tienen menos de veinticuatro horas y los momentos son instantes fugaces. El año que camina i9nexorable y rápido a su fin, tiene todavía el brillo de la luz que debiéramos conservar y atesorar. Así podríamos iluminar oscuridades venideras. Con afecto,
    Manolo. 🙂

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