SENSACIÓN TÉRMICA


 

SENSACIÓN TÉRMICA

No es el frío o calor que hace, sino el que se siente y aunque algún ministro dijo que era “percepción” el tema de la delincuencia y ahora hay otro ministro que combate la “percepción”, mi propia percepción es que el tema es mayor de lo que parece.

Tengo una “percepción” que me dice que esto es un caos y mi sensación térmica es que todo se está recalentando y uno ruega que el motor no se detenga y nos quedemos varados en medio del camino, con un huayco inminente anunciado y sin escapatoria.

Digo que todo se está recalentando porque uno se siente cercado por acontecimientos negativos, mientras quienes se espera que se ocupen de cada uno de estos ingredientes del caos imperante parecen más preocupados por su inmediato futuro o por producir efectos que ya los quisiera un espejo agrandador de feria antigua.

Tal vez mi sensación térmica esté errada, pero es lo que veo y siento. De pronto me equivoco y soy injusto al sentir mucho calor cuando en realidad hace frío, pero si el animalito tiene cuatro patas y dice “miau”, es que es un gato, a no ser como digo, que se trate de un perro ventrílocuo.

Lo siento: “siento”, “me parece”, barrunto que hay problemas y no se hace lo necesario. Creo que es una sensación térmica general. De pronto estoy con fiebre, pero aunque me digan que eso blanco es nieve, es calor lo que siento: discúlpenme, debo tener el termostato malogrado.