GUERRA AVISADA NO MATA SOLDADO Y SI LO MATA ES POR DESCUIDADO


FOTO EXPRESO

El “fenómeno del Niño” es un hecho. Los síntomas de su llegada están presentes desde hace tiempo, pero parece ser cierto que se piensa que “Dios es peruano” y que aquí no va a suceder nada, o en el peor de los casos no se producirá en gran magnitud y los efectos se exageran.

Sucede lo mismo con las heladas y otros fenómenos naturales que son previsibles y recurrentes. Sucede que somos un país de “últimas horas” para el que más vale lamentar que prevenir.

A los simulacros de sismo no se les hace mucho caso y se sigue construyendo en lechos secos de río que de pronto se llenan de aguas furiosas que lo arrasan todo a su paso. Y así seguimos, indolentes, camino a la próxima desgracia colectiva. No aprendemos.

No queremos entender que el peligro es real y preferimos zambullirnos en él, antes que “distraer nuestra atención”.

El Perú puede ser una colección de gentes desconcertadas, pero no al extremo de ser una colección patológica. No es posible que sigamos manteniéndonos impávidos ante una realidad que nos desborda. No es cosa del destino nuestra desgracia, sino que nosotros mismos le abrimos el camino.

¿Vamos a reaccionar algún día, o será después que venga el huayco, la sequía, la helada, el terremoto o este “fenómeno del Niño”?

 

Foto: EXPRESO.