PEQUEÑA VENGANZA


1951chevy01

Cuando yo era chico, a veces se me hacía tarde después del almuerzo y para llegar al colegio que quedaba en Lima, a buena distancia de Barranco, en vez del cotidiano ómnibus, tomaba un colectivo que me llevaba rápido, aunque luego me tocara caminar desde la plaza San Martín a La Colmena.

El colectivo era una institución y entre Lima y Chorrillos existían dos “líneas” oficiales: la “81” que iba hasta Miraflores y regresaba dando la vuelta a la altura de la quebrada de Armendáriz, recorriendo de subida y bajada la avenida Arequipa y la “96” que hacía el recorrido completo, pero usando otra ruta; la que iba “por atrás” usando la Panamericana Vieja (hoy República de Panamá), hasta desembocar en una Lima que era más chiquita y nos parecía inmensa, a la altura del First National City Bank, en La Colmena, pero en la cuadra “de más allá” de la Plaza San Martín.  En cada colectivo se acomodaban cinco pasajeros y generalmente los autos de la “96” se llenaban en Barranco y hacían el trayecto “directo” hasta Lima.

Bueno pues, una tarde cualquiera, tardé más de la cuenta y tuve que “subir” en colectivo para llegar a tiempo al colegio.

Tocaba clase de educación física y yo llevaba la camisa de gimnasia, blanca, de manga corta y bajo el pantalón gris, el short correspondiente que era celeste y con un monograma con la CI, bordado en blanco. Saco azul, zapatos negros y en un maletín las zapatillas y una toalla; un par de libros, un cuaderno y un “block de borrador”: equipaje completo.

Bajé del auto y  después de cerrar la puerta, el chofer, furioso, me increpó, porque la había tirado y eso no lo iba a permitir: un “mocoso tal por cual” aderezado con abundantes ajos y cebollas, hizo que me asustara, porque no era cierto: yo no había tirado la puerta. No supe qué decir y me fui rápido, casi corriendo, seguido por sus voces. Pausa y cortina.

Luego de varios años, trabajé en la Municipalidad de Lima. Eran tiempos de “Chachi” Dibós como alcalde, gobierno militar y yo estrenaba el puesto de director (¡a mi edad!) de la inspección de pueblos jóvenes (o sea, las antiguas barriadas). Estaba allí por obra de Monseñor Bambarén y porque Gustavo Noriega era el Concejal de Pueblos Jóvenes (Gustavo había sido mi compañero de colegio, un par de promociones adelante y los dos trabajamos con Bambarén en su Oficina de Pueblos Jóvenes del Perú).Yo llevé mi entusiasmo; me dieron instrucciones, un sitio de trabajo, camioneta de la Municipalidad con chofer, me indicaron quién era el personal y  todo lo demás lo aprendí con el tiempo.

El hecho es que el chofer se presentó y a la hora de salida me llevó hasta mi domicilio. ¡Qué importante me sentía con cuello y corbata, un empleo oficial y camioneta con chofer!

Pasaron los días y la novedad de ser recogido, llevado y dejado al fin del día en mi casa, se hizo una rutina; conversando un día con el locuaz Felipe (lo llamaré Felipe), se me hizo la luz (porque había estado pensando que yo lo conocía de antes) y le dije: “Felipe, usted y yo nos conocemos de antes”. Me miró sonriente e incrédulo por el espejo y me dijo que tal vez me equivocaba. Le respondí que no; “¿usted no trabajaba en la “96”, con un Chevrolet verde?” le dije.

Volteó para mirarme y siguió sonriendo: “¡Claro! Yo hacía colectivo entre Lima y Chorrillos. ¿De ahí nos conocemos?

” le dije “y usted un día en que yo era su pasajero hace ya muchos años, pensó que había tirado la puerta al bajarme y me mentó la madre. Claro, yo era un chico y me asusté. Usted era mayor y yo, que no era culpable, y no supe qué decir. Me fui corriendo”. Paró la camioneta y trató de convencerme que me equivocaba de persona: no pudo. En silencio, volvió a arrancar y me dejó en mi casa.

Desde ese día y mientras estuve en la Municipalidad, no volví a mencionar el tema y él tampoco. Su locuacidad se acabó y yo pensé que pensaba que la vida da vueltas y que el mocoso conchasumadre de una tarde, era ahora, por cosas del destino, su jefe.

Nunca le dije nada; pensé que mi pequeña venganza era que él y yo sabíamos. Nada más.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios sobre “PEQUEÑA VENGANZA”

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