RECIÉN


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Recién ahora se empieza a tomar medidas visibles contra la corrupción. Se ha esperado la muerte y el escándalo, para que se “destapen” casos que eran sospechosamente obviados, curiosamente detenidos y tinterillescamente archivados. De pronto una marea de acusaciones involucra a reyes y pajes. Se investiga lo que es evidente. Se anuncian las sanciones. Se hacen primeras páginas y se descubre en los noticieros que el tema avanza como cáncer. Mientras tanto se mata policías, la droga fluye como si fuera agua, se trafican terrenos y fuera de las luces, las ratas continúan.

Es cierto, algo se hace, pero el banquete sigue, porque tal vez se piensa que como siempre, el tiempo y el olvido harán un buen trabajo. Se ha empezado recién con un enfermo de quien Gonzales Prada dijo hace más de un siglo, que “donde se pone el dedo, salta la pus”. El reto es inmenso, porque mientras la corrupción galopa, esto gatea.

El tejido social está infectado y solo cortando las partes más podridas podrá irse curando. Va a doler el remedio, pero no hay otro si queremos vivir. Y de eso se trata: de pelear con la muerte… ¡y ganar!