AMPAY ME SALVO Y SALVO A TODOS MIS COMPAÑEROS


AMPAY ME SALVO

Jugábamos cuando niños y era todo más fácil. Era un tema de solidaridad; de pronto una solidaridad interesada, porque lo que importaba era ganar. Sin embargo, jugando, practicábamos inconscientemente eso que ahora falta.

Falta cuando no se cede el asiento en un micro a alguien que a simple vista lo necesita. Falta cuando se toca la bocina en la esquina de un hospital, porque se nos hizo tarde, queremos llegar y los carros “no avanzan”. Falta la solidaridad en este “país de emprendedores” donde cada uno solo se mira a sí y no le importa el o lo que pasa.

La solidaridad que es el nombre declarativo de un partido político, no parece estar muy presente en el Perú. Nos “solidarizamos” por Facebook e “in péctore”, “nos solidarizamos” para encubrir a otros y a nosotros mismos,  pero  a la hora de los loros, cada uno toma su camino y ni mira a los lados.

Es que cada uno tiene su propia preocupación” es el argumento y eso nos hace, no un país, sino 30´000,000 de islas que flotan en la niebla.