HÉTICA


Lo que pasa con la ética en el congreso es que está hética, o sea tuberculosa. De otra manera no se comprenden los últimos acontecimientos, que en realidad son repetición de la repetidera, porque el tema trae una cola que envidiaría cualquier cometa.

Lo tremendo es que tras las renuncias y los titulares periodísticos, la enfermedad continúa. Y como se dice en fútbol, ahora que se acerca el mundial, “aquí no pasa nada”.

Poco a poco se va desliendo lo sucedido y lo que fue escándalo y ocupó primeras planas pasa a ser “una más”: se voltea la página y se usa otra en blanco para escribir lo mismo.

La protección es lo que venden los extorsionadores, ahora tan de moda. No sé si el ejemplo viene de ellos o es que lo aprendieron; lo que sé es que la protección, el “blindaje”, suena a colusión. El congreso no puede ser un parque de atracciones, una feria de pueblo, el medio de mal usar “influencias”, el “cuco” para asustar a legos.

El congreso tiene una bajísima puntuación en las encuestas y en la calle su popularidad es sub cero. Sin embargo, la realidad no cuenta y la burbuja protectora arropa y da calor.

Además de tuberculoso el congreso es miope, porque no ve ni un palmo más allá de su propio interés.

La tuberculosis, la hética, tiene cura, pero mata también si no es tratada. TBC