GUERRA AVISADA NO MATA SOLDADO Y SI LO MATA ES POR DESCUIDADO


FOTO EXPRESO

El “fenómeno del Niño” es un hecho. Los síntomas de su llegada están presentes desde hace tiempo, pero parece ser cierto que se piensa que “Dios es peruano” y que aquí no va a suceder nada, o en el peor de los casos no se producirá en gran magnitud y los efectos se exageran.

Sucede lo mismo con las heladas y otros fenómenos naturales que son previsibles y recurrentes. Sucede que somos un país de “últimas horas” para el que más vale lamentar que prevenir.

A los simulacros de sismo no se les hace mucho caso y se sigue construyendo en lechos secos de río que de pronto se llenan de aguas furiosas que lo arrasan todo a su paso. Y así seguimos, indolentes, camino a la próxima desgracia colectiva. No aprendemos.

No queremos entender que el peligro es real y preferimos zambullirnos en él, antes que “distraer nuestra atención”.

El Perú puede ser una colección de gentes desconcertadas, pero no al extremo de ser una colección patológica. No es posible que sigamos manteniéndonos impávidos ante una realidad que nos desborda. No es cosa del destino nuestra desgracia, sino que nosotros mismos le abrimos el camino.

¿Vamos a reaccionar algún día, o será después que venga el huayco, la sequía, la helada, el terremoto o este “fenómeno del Niño”?

 

Foto: EXPRESO.

MORDISCO MUNDIAL


MORDIDA REDE GLOBO BRASIL

Desde el título, este post se delata. Aunque sea una gota de agua más en el océano, lo comento: Suárez mordió y lo vieron millones de personas.

Que si fue efecto del stress, de la impotencia, un modo de expresar las frustraciones; que si su infancia pobre lo marcó… Se puede escoger la explicación, pero la reincidencia habla de una conducta equivocada. Algo aquí anda mal: el deporte del fútbol es patear a la pelota y meter goles, no morder al contrario. La FIFA ha sancionado y Suárez se ha quedado sin mundial, los uruguayos sin un héroe goleador; la afición quedó entre pasmada, molesta y divertida; en las redes se ha hecho chacota con los “memes”, algunos pontifican y al final “la vida sigue igual”  como dice la canción.

El mundo mientras tanto gira, el sol sale y se pone; cada mañana Juan, en cualquier parte, empieza a trabajar; el niño va al colegio y se muere la gente. Nada se va a parar por más mordisco que haya. A mí me gusta el fútbol y creo que esta es una anécdota, nada más más: mordisco no es deporte.

 

IMAGEN: REDE GLOBO,  Brasil.

 

ANTES DE INTERNET


RADIOAFICIONADO

Lo más cercano a lo que ahora es Internet, lo tuve en el colegio de chico y curioso, cuando descubrí por comentarios, que la estructura que sobresalía de la torre era la “antena” de la radio con que el P. Macías se conectaba con el mundo.

Hasta ahora la radio había sido para mí el aparato que estaba en la sala (le decíamos “EL radio”)  que nos permitía oír música clásica, a  “Los Xey” un grupo cómico-musical español, lo que no me interesaba, que eran las noticias y que conectada al tocadiscos, oíamos “Luisa Fernanda”, una ópera Cubana; las zarzuelas que mi madre ponía, los discos de 78 rpm de mi hermana y mi hermano. La radio también nos traía, en casa de Carlos, a “Tamakún el vengador errante”, “Radio Club Infantil” y “Quien estudia triunfa”.

Sin embargo había otra radio, por donde uno podía hablar ¡oh maravilla! Conectándose con otras personas alrededor del mundo. Se llamaban los “radioaficionados” y eran una comunidad muy grande que tenía códigos, horarios, frecuencias y un ruido atroz en la mayoría de las comunicaciones. “OAX”, “Adelante”, “Aquí OAX número tantos, desde Lima, Perú, Sudamérica…”, “No le copio bien…”, “Corto”, eran las frases más usuales en un lenguaje lleno de baches y problemas, pero lenguaje al fin, que provocaba un estremecimiento mientras entre pitidos y ruidos de la estática (una palabra nueva), se escuchaban diferentes voces, a veces en idiomas distintos. ¡Era mágico!: oíamos y nos oían; hablábamos y nos hablaban…

Augusto, compañero de clase, tenía una radio en su casa y su papá era, si no me equivoco, presidente del “Radio Club Peruano”. Tenía también, en la azotea, un telescopio con el que buscábamos estrellas por la noche….

El asunto es que eso de la comunicación a distancia, entró en mi vida, de una forma verdaderamente mágica, aunque para los otros no fuera novedad.

Ser radioaficionado era una verdadera aventura y me sentía orgulloso cuando en la torre del colegio, después de la salida, presenciaba el rito cotidiano que el P. Macías oficiaba y al que me dejaba asistir. En casa no podíamos ser radioaficionados, porque mi padre no podía costear el “hobby” y lo más cerca que llegué fue escuchar onda corta, que tenía los mismos ruidos producidos por la estática.

Con el tiempo fui perdiendo interés que volvió tenuemente cuando aluno de mis compañeros de clase contaban que tenían “un radio de dos bandas” en el carro familiar; nosotros no teníamos carro, o sea ¿para qué alimentar los deseos de algo que era imposible?

Pero ahora, que uso tan naturalmente Internet, me imagino como se sentirán mis nietos y los de mis amigos cuando se les cuente que antes no había; que se hablaba por radio, uno a la vez; que era complicado, que había que “saber”, que a uno tenía que gustarle y destinar la plata necesaria para comprar equipos. ¡A los “nativos digitales” van a sonar a viejo los cuentos analógicos!

 

 

 

MANO DURA O MANO BLANDA


Mano derecha abierta

En realidad, lo efectivo pero difícil de obtener es una mano justa. Uno u otro extremo resultan nocivos por exceso o lenidad y cuando se reclama “mano dura”, lo que se debería pedir es que la verdadera justicia actúe y que la ley impere. Y esta, hacerlo.

La justicia debe ser imparcial y castigar o no de acuerdo a normas que todo el mundo conoce y demostrar así que para ella no valen triquiñuelas ni trampa.

La justicia que tarda no es justicia. Si la justicia se vende y se compra es comercio. Por desgracia vemos que muchas veces la justicia se vende y ante nuestras narices se tuercen sus principios; se compra la justicia para garantizar impunidad.

El miedo, la corrupción, el amedrentamiento se han vuelto algo común; es entonces cuando la justicia no es justa sino un sainete dedicado a entretener al público, a llenar ciertas arcas y a permitir que lo que es evidentemente malo se pasee y se luzca sin ninguna vergüenza.

No es con “mano dura” sino con “mano justa” que vamos a salir de este atolladero.

NO PIENSO LO MISMO…


OVEJA NEGRA

Y eso no me hace diferente, ni tampoco a ti o a nadie.

Somos dueños de nuestras creencias y si alguien piensa que estamos equivocados, tiene todo el derecho a disentir…, o a tratar de convencernos. Eso no le permite usar la fuerza, porque la fuerza bruta es la razón de los imbéciles.

No me parece tampoco que creer sea andar a ciegas y aceptar cualquier cosa que venga, porque eso se llama “la fe del carbonero” y no me parece una opción para el ser humano.

Respetar lo que crees, debe hacer que tú respetes lo que creo. Tendremos diferencia de opinión y tal vez argumentemos cada uno, para tratar de convencer al otro.

Vamos a exponer nuestras razones y si logramos convencer, bien y si es que agotamos todas las posibilidades y no logramos hacerlo, bien también. Hicimos el intento y el disentir no nos hace enemigos. Somos simplemente dos personas con diferencia de opinión. Por lo menos, yo lo entiendo así.