POLVO PLATEADO


 

P1

De pronto Pierce salta y ataca, amagando a una polilla que se va fácilmente volando a refugiarse, lo más alto que puede, en la pared. Frustrada su intentona, se echa cuan larga es Pierce,  montando guardia por si desavisada la polilla, vuela de nuevo, baja y se convierte en presa.

Cierra los ojos y finge dormitar, aprovechando un rayito de sol. Ese sol otoñal que no calienta mucho, pero es mejor que nada.

Tan solo las orejas se orientan captando los ruidos amortiguados de la calle: sonidos familiares, nada inquietante que merezca salir de la comodidad de “su” rayo de sol. Tal vez ya se olvidó de la polilla y sueña con veranos; quizá se vea en el jardín, cazando mariposas y mirando como los colibríes vuelan cual helicópteros sobre las flores para escapar veloces y desaparecer.

Tal vez no sueña ni imagina nada y se hace la dormida esperando el momento de saltar.

De pronto la polilla deja su sitio en la pared y evoluciona hasta llegar al suelo: el salto se repite y entre las patas delanteras de Pierce hay un polvo plateado.

Foto: “Pierce” por Malú Carrillo.

¡Hasta la próxima polilla, porque no hay colibríes en la sala!

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

2 comentarios sobre “POLVO PLATEADO”

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