HOY TERMINA EL SEGUNDO


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Hoy  termina el segundo mes del año y entra marzo, sin pedir permiso, pero con el anuncio de los calendarios.

El tiempo no se detiene y en el espejo retrovisor podemos ver oportunidades perdidas, éxitos un poco apolillados y una larga fila de esas pequeñas cosas que sucedieron y que conforme adelantamos se empequeñecen más.

Delante empieza el futuro incierto y hacia él nos lanzamos para hacerlo presente y convertirlo luego en hojas de almanaque, de esos que señalan los días y que al final del Año caen como confetti de las ventanas altas.

Casi sin darnos cuenta, el verano camina hacia el invierno y el sol dejará su lugar a las chalinas y la llovizna reemplazará a la playa. Sucederá lo de todos los años, con las llamadas de atención -las noticias- que visten un poco diferente a lo que está sucediendo y es habitual.

Ya estamos en marzo y uno se hace más viejo; hay vidas que comienzan y esperanzas que brotan como hongos luego de una lluvia. ¡Es la vida!

Por lo mismo pasaron muchos otros, tejiendo con hilos de colores la alfombra que venimos pisando y que se desenrolla al avanzar.

Hoy que empieza marzo doy gracias porque comienza un mes y también porque termina otro. Doy gracias porque aún sigo aquí con mi hilo de color para tejer la alfombra de los días.

 

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VENEZUELA QUIERE LA PAZ Y LA JUSTICIA


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CEV

ANTE LOS ULTIMOS SUCESOS EN EL PAIS

 

1. Con seria preocupación, estamos observando los últimos sucesos acontecidos en el país. Sobre todo, por la carga de violencia que han supuesto, con sus lamentables consecuencias de muertes, heridos y destrozos de patrimonios familiares e institucionales. Los fallecidos o los heridos no pertenecen ni al gobierno ni a la oposición, sino a sus familias y al pueblo de Venezuela, sin distinciones ni colores. Oramos por los que han fallecido y por quienes han resultado heridos. A esto se unen los saqueos que en diversas partes del país se han venido promoviendo y que causan miedo e indefensión.

2. Los estudiantes y el pueblo mismo tienen el derecho a la protesta acorde a lo establecido en la Constitución. Al ejercerlo, no sólo se pueden expresar inconformidades o desacuerdos, sino que también se puede llamar la atención tanto a las diversas autoridades como a la misma ciudadanía para que, en un clima de concertación, de escucha y de diálogo se puedan superar las dificultades, resolver los problemas y corregir rumbos si fuera necesario. Lo que siempre se ha de evitar es que la protesta degenere en actos de violencia.

3. En el cumplimiento de su función de preservar el orden público las autoridades policiales y militares están obligadas a respetar los Derechos Humanos, ante todo el derecho a la vida. Al confrontar protestas están obligadas a mantenerse estrictamente dentro del marco de la Constitución, las leyes y los acuerdos internacionales. Por eso, rechazamos rotundamente el empleo de la fuerza ejercida en algunas manifestaciones por parte de organismos de seguridad del Estado, que se han extralimitado y han producido consecuencias lamentables e irreparables; el Poder Moral, especialmente la Fiscalía, debe investigar estos casos y poner en manos de la justicia a miembros de estos organismos que hayan abusado de su autoridad. Asimismo, comprobamos la indefensión de la ciudadanía ante la irrupción de grupos armados no policiales ni militares que han arremetido contra la población. Grupos de esta naturaleza están al margen de la ley, no poseen autoridad alguna y atentan contra las bases de la convivencia. Pedimos que se actúe y se impida que sigan realizando sus fechorías, y se investigue seriamente su proceder, sea de la tendencia política que sea.

4. Si bien la protesta es un derecho, tampoco se puede aceptar que ésta se torne violenta y, como desafortunadamente se ha visto en algunos casos, se convierta en vandalismo o propicie la ocasión para actos delictivos por parte de grupos que nada tienen que ver con quienes protestan.

La violencia, venga de donde venga, es inaceptable y nunca producirá frutos de sana convivencia.

5. En nuestro país existen visiones plurales con grandes diferencias entre ellas. Ningún modelo social o político tiene el derecho a imponerse a los demás. La Constitución venezolana garantiza las condiciones de una sociedad pluralista en sus visiones. Desde hace bastante tiempo venimos alertando sobre la importancia de preservar unas relaciones sociales y políticas en la que puedan convivir las diferencias y hemos promovido el necesario proceso de reconciliación. Esta pasa por una apertura de mente y de corazón que reconozca que todos somos iguales y tenemos la misma dignidad humana. Por ello, como también lo hemos afirmado, urge un diálogo nacional. Este no consiste sólo en encontrarse para una escucha obsequiosa del otro, sino para buscar los puntos de coincidencia, atender al bien común por encima de los intereses de alguna parcialidad, a fin de conseguir así compromisos que permitan resolver todos juntos, con responsabilidad y decisión, los graves problemas que aquejan al país y que han generado protestas de distintos grupos de ciudadanos.

6. Por eso, volvemos a insistir en la necesidad de un encuentro sincero, abierto y fraterno que permita el diálogo de todos los factores que componen la sociedad venezolana. El Presidente, junto con las demás autoridades nacionales, regionales y municipales han de encontrarse con representantes de todos los sectores: agricultores, obreros, personas de la cultura, empresarios, comerciantes, académicos, profesores, estudiantes, miembros de los consejos comunales, representantes de las diversas religiones que hacen vida en el país… Si logramos, con una dinámica de participación, escucharnos todos con respeto, entonces, podremos dar importantes pasos para solucionar las dificultades y la crisis que atraviesa el país.

7. Como en otras oportunidades hemos expresado, el diálogo tiene sus propias características. La primera es el respeto y reconocimiento de los otros que son distintos, que piensan diversamente.

Pedir diálogo y paz con un verbo encendido o incendiando la calle, no produce el efecto esperado. La segunda es la búsqueda de la verdad. Este es un valor que se ha perdido en Venezuela. Las diatribas políticas han logrado opacar este fundamental valor. Nadie puede pretender la posesión la interpretación exclusiva y total de los hechos. Es necesario llegar a la verdad de los acontecimientos y sucesos de estos días con el concurso de todos. Se ha propuesto una “Comisión de la Verdad”: ésta no es para favorecer a un sector en detrimento del otro, sino para buscar la verdad de acontecimientos dolorosos que han enlutado a familias venezolanas. Es necesario que Venezuela conozca a quienes han delinquido y paguen su condena, sea quien sea.

De allí el pluralismo que debe existir en esa futura comisión.

8. La Palabra de Dios nos recuerda que todos somos hermanos y que podremos ser reconocidos como hijos de Dios y discípulos de Jesús en la medida que lo hagamos con el mismo amor con el que nos ha amado Jesús de Nazaret (cf. Jn13, 34-35). Reafirmemos que somos hermanos. Ello requiere un cambio radical en el lenguaje: que no sea ni descalificador ni ofensivo. Se puede disentir del otro, pero sin ofender. La Iglesia en Venezuela, a través de sus Obispos, a fin de ser fiel a su misión al Evangelio de liberación y de vida, propicia todo tipo de encuentro para el diálogo y el compromiso de todos. Así pues, invita a todos los hombres y mujeres de Venezuela a que todos juntos hagamos sentir al mundo que la enseñanza de Jesús, el Señor, nos guía para impulsarnos a ser constructores de una paz auténtica (Cf. Mt 5,9).

Caracas, 25 de febrero del año 2014

PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

ESPERANDO A GODOT


godot

A veces parecemos los dos personajes que esperan.

Nos quejamos y seguimos esperando. Nos conformamos con migajas pasajeras y esperamos. ¿Qué es lo que esperamos?

En la obra la venida de Godot se posterga dos veces; nosotros hemos hecho de la espera un hábito. Y si Godot no viene, ¿seguiremos aquí?

Despertar no es cómodo, porque implica interrumpir rutinas y encarar algo nuevo. Me parece que hemos esperado mucho tiempo, confiados en promesas y hemos dado largas a lo que es necesario hacer.

Esperar no puede ser nuestro destino. Es hora de moverse, de poner los sueños en acción: tenemos por delante el futuro. ¿Qué esperamos? Ya sabemos que Godot no vendrá.

EL CASTILLO DE CASTILLA


Castillo

Parece inexpugnable.

Los últimos acontecimientos así lo mostrarían, porque el Primer Ministro prefirió renunciar ante una “corrección económica” que parece un eco de la que profirió la señora de palacio.

Cuentan que Clinton, presidente de los EEUU, en su campaña, tenía anotada por donde iba, la frase “It´s the economy, stupid!”. Parece que lo mismo piensan algunos por aquí. Es cierto, la economía es importante, porque permite crecer al país y su adecuado manejo ha hecho que caminemos mucho hacia adelante. Pero habría que ser ciego, tonto o monotemático si no nos damos cuenta que esta debe estar al servicio del hombre y no al revés como pareciera quererse que suceda.

De pronto mi razonamiento es muy simplista y se me escapan las complejidades y me pierdo en tanto vericueto. Pero no puede ser que ganen pocos para que pierdan muchos: o sea que los que de veras necesitan y se esfuerzan sean la última rueda del coche. Con lo dicho últimamente sobre que no se puede comparar la responsabilidad de un ministro con la de un Maestro, se retrata a una política estúpida que ningunea a quienes deben formar a los jóvenes: el futuro, frente a técnicos de los que alguien dijo “se alquilan”.

Ya se ha ido el Premier y por lo que he leído, lo hizo diciendo que “Vencimos a la coca con la gente, no con ministros de economía”. De pronto es poco político lo dicho, pero es realidad. El ministro de economía tiene que actuar como guardián del orden económico, es verdad, pero no puede ser más papista que el Papa.

Las tantas veces mencionada inclusión social, parece que se estrella cuando se habla de repartir la plata. Y no se trata aquí de “vender las joyas de la abuela” o empeñarlas para conseguir algo, sino de dar a cada quién lo que necesita y merece, porque de otra manera el dinero que hay servirá a la polilla, a los ladrones y no al bienestar del país.

¡Cuidado! No se trata de derrocharlo todo, gastando en fatuidades, pero sí en aquello que se requiere y falta: no pueden morir peruanos porque no hay medicinas, son caras o la seguridad social es un desastre y esto, es solo un botón de muestra.

Podrán decir que lo que escribo es demagógico y que lo haga yo, que tanto sé; no es así. De esto no sé nada y lo haría muy mal, pero creo que el sentido común dice que el rumbo es otro. Lo malo es que me da la impresión que algunos toman por absolutamente cierto eso de que “el sentido común es el menos común de los sentidos”, porque carecen de él.

 

¿RONDAS ASESINAS?


rondas

Las rondas campesinas y las posteriores “rondas urbanas” cada vez son más noticia.

Lo tremendo es que lo que fue concebido como una especie “comités de autodefensa” populares, especialmente en zonas donde la policía no aparecía por ninguna parte cuando era necesaria, parece haberse convertido en cruel instrumento de quienes creen que solo la violencia combatirá a los violentos y a la delincuencia.

Lejos están los esforzados ciudadanos, que sin más amparo que su valentía se enfrentaban a un sendero luminoso asesino e inmisericorde y lo vencían. Hoy nos enteramos que si bien persiguen a ladrones y los capturan dándoles escarmiento, son capaces de acciones tipo “fuenteovejuna” donde se diluyen las responsabilidades individuales y son una “justicia popular” malentendida, que llega a determinar la sentencia y luego a matar.

Las rondas están reconocidas y son respaldadas, con el fin de colaborar con un Estado que es lento e incapaz de operar en ciertas partes del país. El reconocimiento y el respaldo tienen que estar acompañados por una vigilancia que asegure un accionar legal y no impulsivo. Que no sea la venganza de muchos contra algunos tan solo por sospechas.

¿Y la justicia? Bien, gracias. Delega sus funciones sabiendo que se cometen excesos invocando su nombre. Mira desde un balcón como es “impartida” con látigos, pedradas, insultos y violencia, abdicando de lo que le compete y dejándolo en manos de quienes, con razón o sin ella, no atienden argumentos, llegando muchas veces a la muerte.

Es el cargamontón primario, sin identificar a nadie, que a todos los culpables hace inocentes. Eso no es justicia.

Las rondas están bien y el ciudadano debe defenderse, pero no actuar con la impunidad del que sabe que puede escudarse en una multitud. Las rondas han de cuidar  la integridad del ciudadano, no lesionarla.

CLIMA


calor

Me provoca escribir sobre el clima: es verano y hace calor aunque por las tardes, tarde, refresque un poco. No hay mucho más que decir sobre esto, pero el clima y la temperatura de los hechos que reflejan las noticias corresponden sí al verano, pero a un verano tórrido:

Asesinatosinfidelidadesgolpizasamujeresinvasióndeterrenosestafasrobosasaltos y todo lo que hace subir la temperatura del país que trata de buscar la sombrita que da alguna buena noticia. Sin embargo, por enésima vez, parece que los malos les ganan a los buenos. Parece que resulta difícil pensar en positivo, actuar en positivo… ¡soñar en positivo! El clima de realidades no es propicio y en cada uno de nosotros está el estirar la sombra y lograr que haya un clima medianamente bueno.

Se acaba la semana pero no los problemas. Lo sensato sería el terminar con ellos este fin de semana. No va a ser posible y las sonrisas y alzadas de ceja que puede provocar esta lectura son una muestra más que estamos en el “mood” de dejar hacer y pasar. Si se piensa “nada va cambiar”, nada cambia: todo seguirá igual si es que no hacemos algo. Por lo menos, este fin de semana soñemos en posibles soluciones y el lunes, revisemos la lista y apliquémoslas. Es que salir del hoyo no se logra de un salto, sino subiendo a veces con trabajo pero sin desmayar en los intentos. Lo que pasa es que nos damos por vencidos aún antes de empezar.

¿Algún sueño posible para el fin de semana? ¡Soñemos, así iremos saliendo hacia otro clima mejor: más fresco y soportable, más humano…!