VENGO DE OTRO MILENIO


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Sí, como la mayoría de los que lee esto, nací en el milenio anterior. Un tiempo cercano pero que cada vez se aleja más, porque la velocidad aumenta siempre y los días pasan borrosos vistos desde las ventanillas.

Vengo del mismo tiempo que mis padres y abuelos que vieron maravillas, pero tal vez no tantas como yo.

El asombro no me ha dejado nunca y aquello que parecía un sueño o estaba en los libros como simple ficción, hoy se lo desecha porque ya hay reemplazos avanzados que no se imaginaron.

Sí, vengo de un tiempo donde todo era más lento y uno se paraba a pensar; donde todo duraba y no existía la programación de obsolescencia que siembra hoy de urgencias nuestro diario vivir.

Vengo de otro tiempo: del barrio, el trompo, el juego de canicas… ¡el tranvía! Vengo de los veranos de “Baños de Barranco”, vengo de las retretas en el parque y los patines “Winchester”. Vine antes que la televisión, el fax, las guitarras eléctricas e Internet. Soy un «pre-celulares”, las fotos en color no existían ni el Twitter, o Facebook ni  Instagram.

 

 

Vengo de otro milenio y no es que me sienta viejo: soy un afortunado porque me ha tocado vivir “tiempos interesantes”.

 

 

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