EL MILAGRO PERUANO


bandera

Existe realmente: existe porque existe el peruano.

Nuestro pasado y presente están llenos de momentos en que otros, como se dice, “hubieran sacado la mano”, pedido chepa, tirado la toalla, apagado la luz y cerrado la puerta: rendido, en suma.

Sin embargo seguimos aquí, terca, tozudamente; tratando de “subir” a otro mundo que viene de bajada.

Es un milagro este, el de la persistencia que nos hace avanzar, dando enormes rodeos muchas veces y demorando tanto que somos los impuntuales de la Historia:

Siempre dije que al Perú llegó tarde hasta la minifalda…

Pero a pesar del caucho devaluado, el guano superado, la pesca sobre explotada y desaparecida, de un petróleo-promesa que suena a canción de cuna, seguimos adelante.

Empujamos nuestra gastronomía hasta inundar la Tierra, somos un destino turístico, la hacemos en el surf e intentamos en vóley. Es peruano el mejor tenor del mundo y en mil asuntos más somos campeones.

Y somos triunfadores a pesar, ya lo he dicho, de pasados y presentes que nunca han hecho fáciles las cosas.

Existe el milagro peruano y me parece un milagro el que aún existamos.

Nos ha llegado el tiempo de ir aplicando correcciones: “No tires el papel por la ventana”, “pide permiso, di buenos días, gracias y hasta luego”; “aprende y llega puntual, “la Verdad no está a merced de las interpretaciones». Corrijamos un poco y la vida no solo va a ser mejor sino que así lo sentiremos. No son las grandes cosas; son pequeñas, minúsculas. De nosotros depende vencer a las desdichas e ir haciendo los caminos en el reino del páramo.

Que el milagro peruano siga adelante y crezca mucho más:

Para eso es que hay que remangarse y corregir. ¡Hagamos lo que a todos les parece imposible!