LA TIERRA PROMETIDA


luna gato luna gato

Recuerdo nítidamente ahora un dibujo de Quino, donde Mafalda hace la pregunta: “Y el año que viene…. ¿para qué viene?”; de eso hace ya muchos años…

Estamos en el 2014 que se presenta como bastante nuevo y con muy poco uso, pero sin embargo a pesar de los buenos deseos (típicos, cada vez que se comienza algo) pareciera que la cosa va a seguir más o menos igual, con una cierta tendencia a empeorar.

No es que sea agorero ni vea calamidades en un futuro que todos se esmeran por mirar promisorio y cuando menos “no tan peor”. Lo que pasa es que la línea de las cosas, lo que está sucediendo y los “futuribles”, presentan una lectura que no deja mucho margen de maniobra.

Es cierto que se conversa sobre la paz en diferentes sitios, pero lo que ocurre es que “se conversa” y no es que ya la haya.

La tarea de baja policía en el mundo es inmensa. Se acumula basura material e ideológica que desborda enormemente la capacidad de recogerla e irla eliminando: cuando se cree limpio un lugar, se vuelven a generar los desperdicios malolientes.

A veces una sonrisa o una acción hacen esperar cambios en dirección correcta, pero nos ataca el refrán y “una golondrina no hace verano”.

El Mundo, parcelado por egoísmos, entra en un año donde lo único que parece haber cambiado es el 4 por el 3: avanzamos en fecha nada más.

¿Qué hacer?: seguir luchando con la esperanza puesta en un mañana que tal vez no veamos pero que vale la pena conquistar. Un mañana mejor; utópico tal vez, pero que será realidad mientras tratemos de llegar; tal vez no lo logremos, pero vendrán otros detrás y otros y otros.

No digo nada nuevo este año nuevo: pienso y digo lo que se dice siempre, pero a pesar de todo creo que estamos en el camino bueno. Lo que pasa es que es largo, complicado; lleno de vericuetos. Es como andar hacia la Tierra Prometida: Moisés no la alcanzó, pero otros sí lo hicieron.

 

*(El título, lo tomo sin querer de la gran novela de Luis Felipe AngellSofocleto – ganador del Premio Nacional de Literatura de 1958).

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