TODO MUDA, TODO CAMBIA


Cajas mudanza

Dicen que lo único permanente es el cambio.

Y haciendo honor a la frase, luego de una nueva mudanza, un nuevo cambio, regreso al blog en medio del desorden y las consecuencias consiguientes de no encontrar muchas cosas.

Comentaba con un amigo que ya tengo como 10 mudanzas de casa en mi vida (en realidad son 11), incluyendo una de país. Esto, que para muchos es normal y el ir y venir una constante, por ejemplo para los diplomáticos o quienes trabajan para multinacionales, para mí siempre será todo un proceso un poco traumático.

Son pequeños desarraigos; situaciones especialmente complicadas y aunque uno no lo quiera, un poco tensas.

Se empaca más que objetos: envolvemos trozos de nuestra vida que nos obligan a recordar y quisiéramos detenernos en la foto, las cartas, la escultura, los libros o las pinturas, porque cada una o uno guarda momentos vividos, cosas dichas o pensadas y encadena más recuerdos: sin embargo sabemos que no hay tiempo porque debemos encajonar, envolver y acomodar. Pronto llegarán los “mudanceros” y todo deberá ir a un destino nuevo, donde desempacaremos recuerdos y momentos que vamos a contemplar de nuevo para irlos poniendo en lugares que traten de recordar a los originales: tendremos o no éxito. Tal vez nos movamos en ambientes parecidos y encontremos nuevos motivos en lo que nos acompaña tanto tiempo, para pensar y ver otras luces y de pronto respirar aires de ciudades visitadas o lugares en los que corrimos de chicos, enamoramos nuestras adolescencias o simplemente vivimos.

No es la primera vez que en este blog toco el tema de las mudanzas, ni creo que sea el último. Sí, espero, que pase mucho tiempo. Lo que debo aprender es que el equipaje debe ser ligero y que las “ayuda-memoria” que son los objetos deben dar paso a la memoria sin ayudas, en lo que ella alcance y dure. Al final es mejor recordar que tener.

 

 

 

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