LECHERA, LECHERONGA, LECHERITA


Tres modos de referirse a la misma bolita (canica) que uno llevaba en el bolsillo cuando era un chico de pantalón corto y que rodaba orgullosa en el juego que se armaba sobre el asfalto de una calle, el cemento o la tierra.

Era “la de la suerte” y calculo que de ahí vendrá decir “¡que lechero!” a un suertudo. No profundizo más en los orígenes del término, porque no soy especialista y tampoco quiero quitarle a mi recuerdo de infancia esa aura mágica que a veces al confrontar la realidad desaparece.

La “lechera” llevaba en su interior como una nube blanca de formas caprichosas y a veces, según se la mirara, enseñaba una estrella o un remolino blancos.

Era la que nadie quería perder, la que definía partidas y la que más valía. Las bolitas de múltiples colores eran comparsas de esta especie de albina que era un tesoro grande y que siempre había sido ganada en alguna contienda, no comprada.

Veo ahora muy nítido, el patio del colegio y el círculo formado por los chicos de overoles verde claro jugando a las bolitas. Veo a la “lecheronga” barrer por un tiro certero de su dueño, luego de ser besada y al triunfador llevarse las ganancias esféricas y de colores que la blanca produjo.

¿Jugamos a las bolas?” era una invitación irrenunciable y se tenía fe que la “lechera” nos haría el “milagro” de multiplicar las existencias: era rico en canicas el que tenía más porque ganaba.

El patio, overoles, amigos…, de pronto un timbre para el regreso a clase a enfrentar el inglés que está en un libro donde dice “See Spot run: run, run, run…” y ver en la figura al cocker spaniel blanco con  manchas negras correr alegremente.

Se pacta continuar con el juego: “¡para la próxima!”, se marcan en la memoria posiciones, se guardan las canicas y la “lechera” descansa hasta el siguiente triunfo o hasta que en un juego fatídico, haya un cambio de dueño.

Lechera, lecheronga, lecherita: ¡tráeme suerte!”

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

8 comentarios en «LECHERA, LECHERONGA, LECHERITA»

  1. MUY SIMPÁTICO TU COMENTARIO, EXQUISITO NO DEVELAR EL MISTERIO. RECUERDO QUE LLEVA VAMOS 10 O 12 BOLITAS, SUFICIENTES PARA JUGAR TODOS LOS JUEGOS, NUNCA TUVE CONOCIMIENTO DE UN NIÑO TONTO QUE LLEVARA 1000 BOLITAS EN SUS BOLSILLOS, LA PREOCUPACIÓN POR CUIDARLAS Y SU VOLUMEN SE HABRÍAN CONVERTIDO EN PESADAS CADENAS QUE LE HUBIERAN IMPEDIDO JUGAR LIBREMENTE.
    CUANDO LOS NIÑOS CRECEN QUIEREN DECENAS CENTENAS MILES ETC. DE BOLITAS , SE CONVIERTEN EN ADICTOS Y ESCLAVOS DE LAS BOLITAS.

  2. Excelente recuerdo amigo Manoloprofe, creo que ahora ya no juegan eso, ni a los trompos, es que es mas difícil encontrar pisos de tierra, desde Roma, Italia, saludos y un fuerte abrazo

  3. SIMPATTIQUÍSIMO RECUERDO DE LA EDAD ESCOLAR, ES UN GUSTO LEER TUS ENTRAÑABLES ESCRITOS, ES COMO VOLVER AL PASADO Y VER TAMBIEN A MIS HERMANOS JUGANDO A LAS CANICAS.

  4. Las bolitas, el Trompo, «mundo» (rayuela) y tantos otros juegos del recuerdo que espero que los chicos de hoy también tengan mañanana en su memoria, cuando vean jugar a sus nietos…. 🙂 🙂

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