COMER DE PASO


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Se ha hecho una costumbre, propia de la vida moderna, apurada y agitada, comer “alguito”, para “entretener al estómago” mientras se circula de un lugar a otro o se trabaja. Comer no es un acto de reparación de energías y un momento de placer gustativo tranquilo sino un apresurado “llenar el buche”, que está demostrado que no solo no hace ningún bien y no cumple funciones básicas, sino que produce enfermedades que vienen de una alimentación inadecuada y del stress, que no es otra cosa que la desesperación resultante por tratar de cumplir con todo lo que se tiene que hacer, aparece como urgente y agobia. El precio que se paga es altísimo.

A veces se pone como paradigma la vida descansada que se lleva en algunas provincias (cada vez menos, creo, por desgracia), o la regularidad a la que antiguamente estábamos acostumbrados: se comía en familia y había un tiempo reposado que servía como paréntesis tranquilo en medio de las labores diarias.

No es más lo que se usa. Un café rápido al empezar el día, un sándwich con gaseosa o galletas comidas en afán para el almuerzo, algún snack embolsado para mascar en los ratos perdidos, más café y terminar, a la noche con un pedazo de pizza (como premio), tal vez otra gaseosa y a veces un pastelito dulce. Me dirán que exagero pero con algunas variantes, carencias o adiciones así es la “comida” día a día del lunes hasta el viernes (o el sábado inclusive), para el domingo remolonear si se puede, hacer una comida (por lo general los domingos se almuerza tarde y mucho), picar algo a la noche (dormir con la barriga llena hace mal) y el lunes otra vez: vuelta a empezar.

Comer al paso, comer a las carreras, poniendo la atención en otras cosas es una realidad que ataca a miles de personas que miran el reloj, tienen “así” de  citas, contestan el teléfono apurados y cuando nada tienen que hacer, se lo inventan.

Yo no sé si será que los tiempos exigen que este sacrificio sea ofrecido a una divinidad veloz; no lo sé, pero intuyo las risas contenidas de los que vivían a otro ritmo y vivían mejor.

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Publicado por

manoloprofe

Comunicador y publicista desde 1969. Profesor universitario desde 1985. Analista y comunicador político desde 1990.

4 comentarios sobre “COMER DE PASO”

  1. Hay quienes pierden tanto tiempo (y tranquilidad) en el caótico tráfico que tratan de recuperar el tiempo perdido restando tiempo al almuerzo, al sueño, a la familia. Inútilmente por supuesto. No quiero decir que la culpa sea de los gobernantes, pero es una muestra de cómo el mal actuar de los de arriba afecta a los de abajo, como has comentado en otro de tus post.

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